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Colección de belenes

Todo empezó hace 25 años cuando les obsequiaron como regalo de boda un belén griego de plata. De ahí la afición coleccionista que hoy les hace poseer cerca de medio millar en su casa, donde prácticamente "toda la decoración está compuesta por belenes, porque en lugar de jarrones o figuritas tenemos misterios" procedentes de todas las partes del mundo, según asegura Pilar López Farinós, quien junto a su esposo, Jesús Manuel Galán Benito, atesora con la autorización de sus tres hijos una impresionante colección de la que en estas fechas navideñas muestran una pequeña parte en el Palacio de los Serrano, el espacio cultural de Caja de Ávila. Atestigua que los belenes son "variopintos, de todos los tamaños, de todos los materiales posibles, desde el barro y la arcilla hasta las hojas de maíz o la resina, pasando por la tela, el alabastro, el marfil, la madera, el granito o la resina". La mayoría son misterios, porque sino "no cabríamos en casa", afirma tajante López Farinós. "No todos son preciosos", reconoce la coleccionista frente a belenes de hasta 30 países distintos, ya que frente a los que no tienen una buena terminación, como pueden ser algunos africanos, existen los preciosos misterios napolitanos. Lo que deja bien claro es que para hacerles un regalo "no hay que pensar demasiado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de diciembre de 2003