Una comedia con vocación de crítica social sobre la Nochevieja, 'opera prima' del director alicantino Yuste

Un escenario exclusivamente autóctono, un elenco de actores igualmente de la casa, grandes dosis de imaginación e ironía y una superlativa optimización de los recursos, son los ingredientes de la película 13 campanadas, primera incursión del joven realizador alicantino Rubén Yuste en el campo del largometraje. Yuste ha apostado por la comedia, no exenta de crítica social, para su puesta de largo en el mundo del séptimo arte -hasta ahora el joven cineasta sólo había dirigido cortos- . 13 Campanadas es el resultado del empeño personal de Yuste y la treintena de actores que desfilan a los largo del 85 minutos que dura el filme. La producción ha corrido a cargo del grupo Ryd, que ha financiado en solitario y sin ayudas públicas los 3.000 euros del coste de la producción. Yuste retrata sin ambages el nulo interés institucional por su aventura cinematográfica con marcado acento alicantino: "Ni el Ayuntamiento ni la Diputación atendieron nuestra petición de ayuda", comentó ayer en la presentación a los medios de la comedia. Tampoco las firmas comerciales, ni tan siquiera la marca cervecera patrocinadora del cine español, han respaldo el proyecto de Yuste.

13 Campanadas, en formato Betacam Digital, se estrenará el próximo día 12 en el Club Información. El director apeló a la benevolencia de los distribuidoras para una posterior exhibición del filme en las salas comerciales, previa su transformación al formato de 35 milímetros.

La comedia, cuyo lema promocional es Sexo, mentiras, y polvorones... Una Nochevieja como otra cualquiera, se rodó en un par de fines de semanas del pasado febrero y marzo en una chalé de la ciudad de Alicante. "Allí, el director nos encerró y no nos dejó salir hasta que concluyó con éxito el rodaje", subrayó Rubén Bassi, uno de los actores.

13 campanadas es la disparatada historia de una Nochevieja de 1990 y toda una familia que se reúne para pasarla juntos. Antes de comerse las tradicionales uvas de la suerte proponen confesar las mentiras que cada uno lleva ocultas y nunca se ha atrevido a contar en público. El juego deja al descubierto la otra realidad de cada miembro del sorpresivo clan y lo que era una familia ejemplar se convierte en una chiflada jaula de grillos.

La ópera prima de Yuste, en palabras del propio realizador, sólo tiene un objetivo: "hacer reír". Y para ello el director no escatima recursos, con situaciones que van desde la fina ironía y la mordaz sátira hasta otras de pura sal gorda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 09 de diciembre de 2003.

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