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Crónica:FÚTBOL | El gran clásico

Ni Puyol ni el gol de Kluivert bastan

El defensa marcó a Ronaldo y jugó un gran partido, pero fue amonestado y no estará en el 'derby'

A cada partido que pasa, más imprescindible resulta para el Barcelona la presencia de Puyol. El defensa catalán tuvo que bailar ayer con la más fea o, lo que es lo mismo, asumir la ingrata labor de neutralilzar a Ronaldo. En el intento se ganó una tarjeta amarilla que, al ser la quinta esta temporada, le impedirá estar presente el próximo sábado en Montjuïc para disputar el derby ante el Espanyol. Ni siquiera de esa forma logró impedir que su ex compañero acabara anotando el gol que, al fin y a la postre, decidió el partido. Ronaldo lo había vaticinado y lo cumplió. Nada pudo hacer en esa decisiva jugada Puyol. Ronaldo se había desplazado a la banda derecha. Allí burló por completo el marcaje de toda la defensa azulgrana y, tras recibir un perfecto pase de Roberto Carlos, no perdonó. Fue una de sus escasas apariciones, pero fue suficiente. Puyol, mientras, clamaba por lo baldío que había resultado su colosal esfuerzo por mantener a raya a Ronaldo en un duelo que echó chispas en muchos momentos.

"Hemos arriesgado muchísimo en defensa y lo hemos pagado con el segundo gol", argumentó Puyol, "pero era lo que debíamos hacer. Cuando tienen el balón y espacios los jugadores del Madrid son muy peligrosos". El jugador que más intercepta en la defensa azulgrana, el que tanto echó de menos el equipo que fue goleado en Málaga, donde no pudo jugar a causa de una lesión, arengó al barcelonismo a pesar de lo doloroso que le resultó haber perdido el clásico. "No podemos bajar la cabeza. Debemos seguir luchando con la misma rabia con que lo hemos hecho ante el Madrid. Lo hemos dado todo, sólo nos ha faltado fortuna ante el gol".

El único que pudo superar al espléndido Casillas fue Kluivert. El delantero holandés, tan discutido esta temporada, remató varias veces a puerta pero al igual que sus compañeros se encontró siempre con un portero inconmensurable en todas sus acciones. El de ayer, fue su tercer gol en la Liga, competición en la que el máximo artillero azulgrana continúa siendo Ronaldinho, con cuatro tantos. El equipo azulgrana está echando de menos una mayor capacidad de resolución, especialmente para decidir en los partidos que disputa en el Camp Nou. Ha disputado en su estadio ocho partidos el equipo azulgrana y sólo ha podido ganar dos de ellos. Ha perdido ya muchos más puntos de los que ha ganado al amparo de su público: 15 puntos han volado del estadio de los 24 puntos que se han dirimido. Y en esos ocho partidos, el Barcelona sólo ha sido capaz de anotar ocho goles.

"La sensación que me llevo del partido es positiva", reconoció Gerard. "Hemos lavado la imagen de Málaga. Su primer gol nos ha roto. En la segunda parte hemos tenido que abrirnos, dejando más huecos atrás, y en una contra nos han metido el segundo gol. Pero el balón era nuestro. Y, al margen del gol, hemos creado peligro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de diciembre de 2003