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Las lluvias causan cinco muertos, 10.000 evacuados y graves daños en el sur de Francia

Marsella, Aviñón y Montpellier quedan anegadas por las aguas

Gran parte de las ciudades de Marsella, Aviñón y Montpellier se han visto anegadas por el diluvio que devasta el centro y el sur de Francia desde el lunes. Cinco cadáveres han sido recuperados y si los daños humanos no son mayores se debe a la intensa movilización de las autoridades y de los equipos de socorro, que han evacuado a más de 10.000 personas en medio de un panorama definido por 278 carreteras inundadas y 25.000 líneas telefónicas cortadas. "Jamás he visto tanta agua", dijo el alcalde de Montpellier, una ciudad cuyos transportes están paralizados.

Las lluvias torrenciales, pero prolongadas, afectan a un eje de varios cientos de kilómetros perpendicular al litoral mediterráneo, que alberga 19 departamentos (provincias). Numerosos puntos de esta enorme región han recibido, en un día, el equivalente a tres meses de lluvias.

El Ródano se ha desbordado en la parte del delta. Los 190 kilómetros de diques han evitado una catástrofe mayor, pero en Beaucaire, un pueblo de 14.000 habitantes, la mitad de la población recibió ayer la orden de evacuación inmediata cuando quedaban 40 centímetros para que el Ródano anegara el bulevar insumergible, como se nombra al paseo que bordea el río con diques reforzados. El pueblo de Aramon (cerca de Nimes), que sufrió cinco muertos por las inundaciones del año pasado, fue evacuado. La autopista Lyón-Saint-Etienne fue cerrada, la que comunica con España sufre grandes problemas y la de París-Marsella ha sido reducida a un carril a su paso por la Alta Provenza y las Bocas del Ródano.

La cota de alerta de 1.000 metros cúbicos de agua por segundo fue rebasada por el río Durance cerca de la instalación nuclear de Cadarache, lugar elegido por la UE como sede del futuro reactor ITER. Las autoridades se apresuraron a descartar todo peligro en Cadarache. El viejo portaaviones Clemenceau permaneció varias horas a la deriva, tras romperse sus amarras cerca de Tolón, hasta que fue rescatado por remolcadores.

"La situación está bajo control", garantizó ayer el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, que acompañó al presidente, Jacques Chirac, en una visita al puesto de mando de socorro. Las tormentas del año pasado resultaron más mortíferas -hubo 24 víctimas-, pero la zona afectada ahora es mucho mayor y los daños materiales, no evaluados, sin duda serán cuantiosos.

El Gobierno ha aprendido la lección. Ésta vez ha movilizado a todas las fuerzas de bomberos, policías, gendarmes y militares disponibles. El Ejecutivo ha querido ahorrarse las acusaciones de ineficacia sufridas frente a la ola de calor veraniego, que provocó 15.000 muertos, dando origen a una áspera polémica sobre la lentitud con la que reaccionó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de diciembre de 2003