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Aznar reafirma la voluntad de mantener las tropas españolas en Irak

Familiares, ministros y la cúpula militar reciben los cadáveres en Torrejón

El presidente del Gobierno, que comparecerá en el Congreso para dar cuenta de este ataque, justificó la participación militar en el conflicto por el combate contra el "terrorismo internacional". Su apuesta es "plantar cara" al "fanatismo terrorista" y afrontarlo "sin complejos" y "sin fronteras". "La retirada es el peor de los caminos posibles. Estamos donde tenemos que estar, y no abandonaremos a su suerte a las víctimas de aquí y de allí. Cumpliremos nuestros compromisos con lealtad y serenidad, como hacen las naciones serias", dijo Aznar.

En una intervención de seis minutos, sin preguntas, el jefe del Ejecutivo afirmó que no retira las tropas porque la libertad, "la de todos y cada uno de nosotros", está amenazada por los terroristas, "que actúan donde pueden y cuando pueden y que hacen el mayor daño que puedan causar sus manos y sus mentes".

Treinta horas después de la emboscada, el único agente del Centro Nacional de Inteligencia que sobrevivió al ataque, José Manuel Sánchez Riera, y los cadáveres de sus siete compañeros llegaron a España. El Airbus A-310 de la Fuerza Aérea que les traía, en el que también viajaron el ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, y el director general del CNI, Jorge Dezcallar, aterrizó a las 19.10 en la base militar de Torrejón de Ardoz, Madrid.

Las familias les recibieron allí, bajo la lluvia, con entereza y en un ambiente solemne.

El acto se celebró en la misma pista nada más aterrizar el avión. Lo presidieron los vicepresidentes primero y segundo del Gobierno, Rodrigo Rato y Javier Arenas, respectivamente, y toda la cúpula del Ejército.

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