Autonomía, afiliación y representatividad

.EL CAMBIO MÁS SIGNIFICATIVO que han registrado los dos grandes sindicatos durante los últimos años ha sido su desvinculación de los partidos políticos. Comisiones Obreras, fuertemente ligada al Partido Comunista, inició su distanciamiento de este partido en 1979 con ocasión del debate del Estatuto de los Trabajadores. Mientras el sindicato propugnaba un rechazo global a esta ley, el partido fue más partidario de templar la oposición y limitarla a aspectos parciales por temor a desestabilizar la recién inaugurada democracia. Las sucesivas crisis del PCE propiciaron una completa separación entre el partido y el sindicato.

Históricamente, UGT había seguido una trayectoria muy ligada al PSOE, que se estrechó tras el triunfo electoral de 1982. Pero la política de ajuste, la reconversión industrial, los incumplimientos del AES, y, sobre todo, la reforma de las pensiones de 1985 condujeron a la ruptura de la central con el partido socialista. "Esta nueva situación de organizaciones más autónomas", señala Julián Ariza, "favoreció la unidad sindical que se forjó a partir de 1987 y que casi se ha mantenido desde entonces".

A pesar de ello, el gran handicap del movimiento sindical español es la baja tasa de afiliación, que no llega al 18% de los trabajadores asalariados. En un porcentaje superior al de Francia, que se sitúa en torno al 8%, pero que está muy alejado de los países nórdicos, donde supera el 80%. Comisiones Obreras, que realizará su congreso el próximo mes de abril, espera alcanzar el millón de cotizantes. UGT registra una crifra algo inferior; el sindicato vasco ELA- StV, unos 65.000 afiliados, y una cifra similar la Confederación General del Trabajo.

Pero en España el verdadero poder sindical no deriva del número de trabajadores afiliados, sino del peso de sus delegados en los comités de más de 300.000 empresas. Comisiones Obreras y UGT cuentan con más de 100.000 delegados cada uno en los distintos comités. En conjunto suman el 75% de los representantes sindicales, con una ligera ventaja de Comisiones Obreras, a la que pertenecen el 38% de los delegados.

En España, los convenios los negocian los comités de empresa y tienen eficacia general para todos los trabajadores, con independencia de su pertenencia a un sindicato. Este aspecto explica la baja tasa de afiliación, ya que de ella no se deriva ventaja alguna para los trabajadores respecto de sus condiciones laborales.

El modelo sindical español centra su actividad en la negociación colectiva, aunque recientemente ha iniciado su accción en otros campos, como las cooperativas de viviendas.

Los recursos de los sindicatos provienen sustancialmente de las cuotas de sus afiliados, aunque la colaboración en la formación profesional les proporciona una importantísima fuente de ingresos, fundamentalmente de fondos europeos.

La recuperación de su patrimonio habría aliviado sus finanzas. El Estado sólo les devolvió el 20% del patrimonio acumulado durante el franquismo, y en régimen de usufructo. En cuanto al patrimonio histórico, el Gobierno socialista devolvió por valor de unos 42 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de noviembre de 2003.

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