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Pauline en la Playa llena de jazz y de pop 'Termitas y otras cosas"

El grupo inicia hoy en Madrid su gira por varias ciudades

Batracios, chiribitas, termitas, musarañas... las canciones de Pauline en la Playa parecen sacadas de un cuento y no es casual, puesto que una de las hermanas Álvarez, Alicia, voz y guitarra del grupo, escribe novelas y relatos infantiles. Termitas y otras cosas, el segundo disco largo de este peculiar dúo, mezcla en 12 canciones estilos como la bossa nova, el jazz y el pop. Todo ello envuelto en la calidez de sus letras.

Las hermanas Álvarez presentan esta noche Termitas y otras cosas en Madrid, en lo que será el comienzo de una gira que les llevará por varias ciudades en los próximos dos meses. "No trabajamos de una manera muy conceptual. Pauline son muchos retales que se van juntando", aclara Mar Álvarez; "primero grabamos una maqueta, la ponemos en el ordenador y vamos haciendo pruebas en casa. El trabajo con la banda se hace en paralelo y una vez que están las canciones sacamos las partituras".

Sobre sus elaboradas letras, las Pauline aclaran que en un porcentaje bastante alto se mueven por instinto. "No nos vamos a un bosque para imaginar cosas bonitas. Igual hay una frase o una palabra que se nos queda y a partir de ahí empezamos a trabajar. Todo es muy arbitrario. Pauline surge de la espontaneidad del momento, si nos sale un tema cañero lo metemos. Lo nuestro no es pop lánguido, como han dicho algunos críticos". Mar y Alicia Álvarez, siempre tan francesas, eligieron su nombre artístico de una película de Eric Rohmer que les encantó. Pauline en la playa (1982) narraba la historia de una adolescente que contempla la vida con la candidez de esos años. Así miran ellas el mundo.

Pese a no haber rebasado la treintena, las hermanas Álvarez tienen un amplio historial a sus espaldas. Ambas fueron antes el alma de Undershakers, una banda de garaje con relativo éxito. Hasta que un buen día (aún vivían en Gijón) decidieron presentarse a un concurso de maquetas con esas canciones que nada tenían que ver con el rock y con las que consiguieron el primer premio. Durante un tiempo hicieron doblete y mantuvieron la actividad en las dos bandas, pero llegó un momento que se sintieron agotadas de tanto directo. "Entre 1995 y 2000 casi no paramos, teníamos conciertos todas las semanas y aunque nos divertimos mucho fue agotador", cuenta Mar.

No conocían a Vainica Doble hasta que un día entró su padre en el cuarto donde ensayaban y les dijo lo mucho que le recordaban al mítico dúo. Desde entonces no han parado de lloverles las comparaciones, algo que ellas aceptan encantadas. "Musicalmente eran más arriesgadas y más viscerales que nosotras. En la era digital todo es mucho más formal, todo tiene que encajar y sonar muy bien".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 2003