Reportaje:

Supermercados El Árbol echa hojas

El grupo pasa de la amenaza de cierres y venta a consolidarse en el sector

En octubre de 2002, el fondo de inversión británico CVC Capital Partners, junto con un grupo directivo, tomó el control del grupo holandés de supermercados El Árbol, que arrastraba una deuda de 128 millones de euros. Un año después, tras el desarrollo de un plan de negocio y ajuste de tiendas, el grupo ha consolidado su posición y ha vuelto a estar en beneficios.

Tras desprenderse de 190 tiendas mediante ventas o cierres, la cadena ha vuelto a crecer con nuevas aperturas y la ampliación de las existentes

Unigró desembarcó en España en 1989 con la compra de una pequeña cadena de supermercados Sagara en Valladolid, a la que siguieron otras como Peñagrande, de la familia Elosúa; Grelar, con su enseña El Árbol; Tragoz, en Salamanca, y otros pequeños grupos hasta consolidar uno de los primeros grupos de supermercados con 8.000 trabajadores, 700 tiendas y una facturación superior a los 900 millones de euros.

La crisis en la empresa matriz Laurus, donde se produjo la entrada del grupo francés Casino, fue una de las razones que precipitaron la venta del grupo. Sin embargo, al margen de los problemas de la empresa en Holanda, el grupo en España arrastraba la penitencia de una política de compras rápida que, según su actual consejero delegado, Juan Pascual, se hizo comprando a precios muy altos y establecimientos en muchos casos malos.La consecuencia de todo ello fue un elevado endeudamiento y pérdida de confianza de los proveedores que temían por sus cobros.

La citada compra del grupo por CVC Capital Partners y de un grupo de ejecutivos supuso inicialmente dejar a cero las deudas y asumir todos los compromisos con los proveedores. A partir de poner las cosas en orden, los nuevos responsables iniciaron un plan de ajuste que, entre otras medidas, requería desprenderse de 190 tiendas con 1.800 trabajadores.

Las negociaciones realizadas dieron como resultado la venta de 120 establecimientos a grupos de la competencia -por ejemplo, a la cadena Día-, mientras que se procedió al cierre de otras 70. El resultado de ese plan de ajuste laboral ha supuesto finalmente el despido de unas 300 personas, mientras que con el resto se produjeron acuerdos o recolocaciones con los nuevos propietarios.

Nueva política comercial

Según el consejero delegado Juan Pascual, después del plan de actuación se ha configurado un nuevo grupo con 400 tiendas ubicadas en nueve comunidades autónomas, aunque con un claro predominio en Castilla y León, Asturias y Cantabria. El objetivo es centrarse en estas comunidades autónomas por cuestión de logística en establecimientos con una superficie entre 600 y 800 metros cuadrados. La apuesta del grupo continuará limitándose a supermercados de barrio de tamaño medio con un equilibrio entre calidad, precios y servicio directo a los consumidores.

La nueva política del grupo ha supuesto mantener solamente unas 800 marcas propias y orientarse por la marca del fabricante con una buena relación calidad y precio. Igualmente han recortado el número de referencias de 20.000 a unas 15.000, y se ha potenciado la venta de productos frescos. Todo ello ha supuesto para el grupo un aumento de la facturación entre el 6% y el 8%, para llegar a unos resultados positivos mucho antes de lo que se había previsto en los planes de negocio con una facturación de 700 millones de euros.

A partir de estos resultados, el grupo tiene como principal objetivo seguir creciendo tanto con la apertura de tiendas propias como ampliando las existentes. En 2003 se han inaugurado cuatro nuevos establecimientos y ampliado otros tantos con una inversión de 18 millones de euros.En 2004 se piensa ampliar medio centenar de tiendas y seguir con la política de aperturas. En principio, se descarta crecer por la vía de las compras en un sector en el que queda poco por adquirir y, además, a precios caros.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS