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Crónica:FÚTBOL | Novena jornada de Liga

Aimar y Jesuli desengrasan un partido tenso

El Valencia y el Celta igualan tras un choque muy disputado

Otra vez extenuante resultó un Valencia-Celta, dos rivales feroces en los últimos años. Otra vez un partido hosco y disputadísimo, si bien con la novedad en esta ocasión de algunos detalles extraordinarios. Los que pusieron los dueños del talento en cada equipo. Es decir, Aimar en los de casa y Jesuli en los forasteros. Cada cual rompió a golpe de genialidad la rigidez del encuentro, que tuvo momentos muy locos.

Existe un tópico en el fútbol según el cual los jugadores altos son buenos cabeceadores y los bajitos no. Falso. La altura ayuda, pero no es determinante. Ejemplos hay muchos. Carew, cedido por el Valencia al Roma, pasa del 1,93 metros y es un cabeceador mediocre. Aimar, en cambio, no llega al 1,70 y es un notable cabecador. Salta mucho y, sobre todo, sabe sostenerse en el aire, lo que es fundamental. Fue lo que consiguió anoche en Mestalla. Le vino un buen centro desde la izquierda de Carboni, pero el balón se le quedaba ligeramente a un lado. Así que, hubo de sostenerse arriba, dibujar un escorzo y golpear con el lateral de la cabeza. El balón salió cruzado y al meta Cavallero le rompió la cintura. Llegó tarde en la estirada. Abrió un partido Aimar que hasta ese momento, el filo del descanso, había resultado una obscenidad: feo, brusco y constantemente interrumpido. El antifútbol.

VALENCIA 2 - CELTA 2

Valencia: Cañizares; Curro Torres, Ayala, Navarro, Carboni; Jorge López (Rufete, m. 75), Marchena, Baraja, Vicente (Canobbio, m. 39); Aimar; y Mista (Oliveira, m. 68).

Celta: Cavallero; Velasco, Cáceres, Berizzo (sergio, m. 89), Sylvinho; Jesuli (Ángel, m. 90), José Ignacio (Oubiña, m. 71), Luccin, Juanfran; Mostovoi; y Milosevic.

Goles: 1-0. M. 42. Aimar, de cabeza, tras centro de Carboni. 1-1. 56. Berizzo, de un zurdazo, tras internada de Jesuli. 1-2. M. 65. Jesuli con la izquierda. 2-2. M. 66. Canobbio en semifallo.

Árbitro: Pino Zamorano. Amonestó a Carboni, Jesuli, a José Ignacio, Berizzo, Milosevic , Juanfran, Oubiña y Marchena.

Unos 35.000 espectadores en Mestalla.

Pese a no llegar al 1,70 de altura, Aimar es un notable cabeceador, como demostró anoche

Pero, de pronto, se lesionó Vicente tras lanzar un pelotazo a las nubes, entró por él Canobbio, y, entretanto, se atrevió Carboni. Es decir, se lanzó al ataque con una gran decisión. Superó a Velasco, que se venció muy rápido, y centró con la zurda muy suave para que Aimar mostrara sus dotes aéreas. A continuación, con la lata abierta, el recién ingresado Canobbio aprovechó una falta a casi 30 metros de Cavallero para demostrar que dispone de un disparo durísimo a balón parado. La entrada de Canobbio resultó refrescante para su equipo. Al menos durante los pocos minutos que estuvo en plenas condiciones, pues el tobillo le quedó maltrecho tras una entrada de Jesuli.

El árbitro, Pino Zamorano, alargó el retraso con el que ya venía el partido con su obsesión por los adornos de los jugadores. Primero obligó a Jesuli a quitarse un pendiente, y después a Aimar a retirarse una pulsera.

La táctica defensiva del Celta, que rédito le dio los dos últimos años en Mestalla, quedó entonces a la intemperie. Debía salir de la madriguera y el choque salió muy beneficiado. Y especialmente Aimar, que pinchó un balón que cayó del cielo ante los suspiros de admiración de la grada. Fantástico. Sin embargo, cuando más cómodo estaba el cuadro de Benítez, el Celta disparó por primera vez entre los tres palos. Y marcó. Jesuli había desequilibrado por la izquierda y, tras unos rechaces, Berizzo empaló a gol con un zurdazo. Cañizares ni se movió.

El partido volvió así al principio: o sea, el Celta otra vez armado defensivamente hasta los dientes y José Ignacio parando a Aimar en una secuencia interminable de faltas. De pronto, sin embargo, todo cambió. Toda la rigidez de la primera parte se diluyó de un plumazo. El partido se desató. Surgió Jesuli y enseñó un sutil control con el exterior del pie que le permitió quedarse solo ante Cañizares. Lo batió de un tiro con la izquierda. Más bien tirito, pero fue gol porque a Cañizares le fallaron los reflejos. La efectividad gallega era total: segundo disparo entre los tres palos, segundo gol.

El Valencia tenía para desesperarse, pero siguió empeñado en atacar. Y en ésas, por fin, se le alió la surte: Canobbio pifió el disparo pero le sirvió para engañar a Cavallero, que se espera el tiro hacia el otro lado.

Tras este segundo empate, las fuerzas se igualaron. El Valencia pagó el esfuerzo de su dominio. Benítez probó con la velocidad de Oliveira en sustitución de un apagado Mista. Pero el brasileño estuvo muy ofuscado. Quien apareció una vez más fue Jesuli, que regateó hasta a cuatro defensas rivales, por el centro de la zaga, pero erró en el lanzamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de octubre de 2003