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Entrevista:Fito Páez | MÚSICA

"Yo no hago música para entrar en EE UU"

Después de un disco de largas canciones al piano, el músico argentino retoma un pulso más enérgico en su nuevo trabajo titulado Naturaleza sangre. Un álbum autoproducido en el que resuena la poesía de Juan Gelman, que ahora presenta con una gira por España.

El nuevo disco de Fito Páez (Rosario, Argentina, 1963) es más rabioso e impulsivo que Abre, el anterior. En Naturaleza sangre, el músico argentino exterioriza mucha energía contenida, expresión de varios cambios recientes en su vida. Después de dirigir su primera película, Vidas privadas, cambió de pareja, rompió con su antigua compañía de discos y montó un sello propio que se estrena con este trabajo.

"Cuanto más pasa el tiempo, sé menos sobre lo que hago", afirma con cierta irónica perplejidad. "Sobre todo cuando tienes que hacer comparaciones, por ejemplo, con el disco anterior. Abre tiene canciones largas con textos largos y este disco es lo opuesto. Éste salió también en medio de una gira, en medio de una situación afectiva fuerte, pero siempre hay algo que te agarra en cada álbum. Un elemento que marca una tendencia. Y en este caso fue que salieron las canciones cortas. No me fui por las ramas, incluso en la grabación el 90% de los temas salieron a la primera toma. Tiene inmediatez".

La inmediatez del deshago...

"Sí, es un disco vitalista. Apunta a contar lo urgente, ni siquiera me importó mucho que fuera contado en primera persona. Las canciones tienen siempre que ver con lo que te pasa en el momento. ¿Por qué esa pulsación y no otra? En Argentina me criticaron que hubiera tantas referencias a mí, pero Nani Moretti también hace películas en primera persona y dicen mucho sobre otras cosas también".

El título es impactante y ambiguo. "Cuando salió la frase, yo mismo me asombré", dice. "Me gustó cantar esas palabras. Después aparece el sentido y lo arruina todo", ríe. "¿Qué es naturaleza? Lo que no se puede evitar, lo que está a pesar mío. Y de eso tratan estas canciones. Es una pequeña declaración de principios. Un así soy".

En la última canción, Música para camaleones, quizá se resuma todo lo que expresa en las demás. "Es sobre hasta dónde llegamos. Organiza las hilachas dispersas en los otros temas. En un momento tienes veinte canciones, tienes que organizarlo, hay que sacar algunas. Como en una película, tienes que poner las escenas que cuentan cosas y que interesan y están dentro del tema. Un disco es más abierto en sus formas".

La experiencia cinematográfica ha dejado huella en su forma de concebir este álbum. "Creo que el cine y la música son muy distintos, pero hay algo que aprendí del cine y es ir al grano. ¿Para qué estamos filmando esto? ¿Qué vamos a hacer en esta escena? Y eso me pasó cuando tuve que editar el álbum. A mí me hace muy feliz la música. Me hace vivir las cosas con intensidad. Incluso la suavidad. Una balada te puede poner la piel de gallina, y si sucede eso, no se toca nada y la canción se queda así".

Después de una larga carrera editado por las multinacionales del disco, Fito Páez ha decidido autoproducirse y crear su propio sello. "En cierto sentido yo siempre he producido mis discos, incluso en los que hice con Phil Ramone. Siempre tuve el control absoluto de cada nota que quedaba registrada en la cinta. En el resto de aspectos de la producción, trabajar solo hace todo más sencillo. Las decisiones se toman más rápido y no tienes que enfrentarte con ese aparato elefantiásico al que le cuesta tanto moverse".

"Se han acabado todas esas reuniones de marketing, en que se habla del crossover y hay que internacionalizar la música... Cada vez nos alejamos más. Yo defiendo mis especificidades argentinas, las de mi barrio, de mi gente y de mi forma de ser. Con sus pros y sus contras. Es allí donde encuentro mis auténticos estímulos, no es que lo haga por comodidad. Yo no hago música para entrar en Estados Unidos. A mí tocar en Estados Unidos me es igual que tocar en Uruguay, Zambia o Japón. En Estados Unidos se ha generado esa suerte de música bastarda surgida de las comunidades latinas que vivían allí. Ellos han visto el negocio, lo han internacionalizado y han pensado en cómo se lo vendemos después a los gringos".

En el disco colaboran los

clásicos del rock argentino, Charly García y Luis Spinetta, dos de los maestros de Fito Páez. "Tengo la suerte de que son amigos míos, no sólo músicos extraordinarios e inagotables", señala Fito Páez, quien dedica el disco al poeta Juan Gelman. "Lo de Juan fue muy especial, no es una dedicatoria a su obra, que admiro profundamente. Nos conocimos en México, en un momento en que yo no sabía que estaba empezando a hacer las canciones. Nos hicimos muy colegas, me regaló su último libro. Yo no escribo poesía, sino canciones, pero su forma de escribir tan profunda y tan precisa me ayudó a la hora de resolver las letras y la música. Me impresiona mucho cómo usa la palabra silla, o padre, o sol, o sangre. Las tiene en casi toda su obra. Y las usa de forma sencilla y a la vez conmovedora. Eso estuvo sordamente presente en cada momento en la realización de este álbum".

Fito Páez actúa el 30 de octubre en Zaragoza (Oasis), el 31 en Valencia (Roxy), el 1 de noviembre en Madrid (Riviera), el 4 en Barcelona (Razzmatazz), el 6 en San Pedro del Pinatar, Murcia (Teatro Municipal), el 7 en Córdoba (Gran Teatro) y el 8 en Almería (Teatro Manuel Padilla).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de octubre de 2003