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El 'Cabaret' de Sam Mendes se estrena con actores españoles

Natalia Millán y Asier Etxeandía encabezan el reparto del musical

Con las uñas pintadas de verde en honor al personaje que en 1937 creó el novelista Christopher Isherwood, la actriz Natalia Millán será la tierna y vulgar Sally Bowles. El nuevo musical Cabaret, recreado en 1993 por el inglés Sam Mendes y dirigido en España por BT McNicholl, pretende alejarse de la legendaria película de Bob Fosse y del mito de Liza Minnelli. "Para ver este Cabaret lo mejor es venir con los sentidos abiertos y dejar los prejuicios en casa", señaló ayer Asier Etxeandía, el joven actor bilbaíno que interpreta al histriónico y cínico maestro de ceremonias.

A partir de esta noche, el nuevo teatro Alcalá de Madrid será el Kit Kat Klub. Con mesas en lugar de patio de butacas, el teatro se ha transformado en un local de aire bohemio y decadente donde una treintena de músicos y bailarines interpretarán números musicales que casi todo el mundo conoce. "Al principio, escuchar las canciones en español puede resultar chocante", dice Natalia Millán. "Para respetar la métrica y la rima es inevitable dejar cosas por el camino, pero una vez que entras y te dejas llevar ya no importa tanto", asegura la actriz, una de las populares profesoras de Un paso adelante, que dejará la televisión para dedicarse "fielmente" a ser Sally Bowles.

"Es inevitable tener presente a Liza Minnelli", añade Millán, "y aunque no he querido volver a ver la película, da igual: me la sé de memoria. Ella es inigualable y por eso el personaje no puede ser el mismo. Hay mucho material además de la película de Bob Fosse. En el personaje original de Isherwood hay muchos detalles que me han servido para centrar mi trabajo".

Natalia Millán (que debutó en uno de los musicales pioneros en España, el Jesucristo Superstar de Pablo Abraira), asegura que su Sally Bowles es de una "aparente simplicidad". "Pero es un personaje muy rico, sin pudor, una mujer cuya necesidad de afecto, su necesidad patológica de gustar a los demás puede resultar patética", comenta.

Diferente

Ninguna versión del Cabaret de Sam Mendes (cuyo éxito, primero en Londres y luego en Broadway, la han catapultado al resto del mundo) puede ser igual. "Cada actor aporta su historia y eso cambia cada montaje", dice el director en España, BT McNicholl. "Éste es muy diferente porque se ha creado una escenografía, una iluminación y un vestuario nuevos". Si en Nueva York se logró transformar en un tugurio berlinés el Studio 54, en Madrid "hemos tenido que esperar cuatro años para encontrar el teatro adecuado", señaló ayer la productora del espectáculo, Julia Gómez Cora. "Es un musical complicado", añadió el director, "sobre todo porque los bailarines tienen que ser también músicos y eso dificulta el casting. Treinta personas que cantan, bailan y tocan los instrumentos. Hemos tardado un año en encontrar ese reparto". McNicholl añade: "La versión española es tan fiel y precisa como visceral y personal".

Junto a Natalia Millán, el actor Manuel Bandera y Asier Etxeandía encabezan el cartel del musical. "Cabaret es un musical demasiado conocido, por eso lo mejor es decir que ésta es una propuesta muy diferente", explicó ayer Asier Etxeandía. El músico y actor, de 28 años, interpreta el personaje que Joel Grey convirtió en suyo en 1966 y que luego interpretó en la película de Bob Fosse. "He hecho todo menos imitar a Grey. Es un personaje carismático, un superviviente, un cínico seductor. Creo que si he pensado en alguien ha sido en David Bowie, creo que él ha sido mi inspiración fundamental".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de octubre de 2003