Reportaje:VUELTA 2003 | 14ª etapa

Esperando a Heras

La Pandera, un puerto empinado y duro, es de los que gustan a escaladores como el del US Postal

Roberto Heras ve tan lejos a Isidro Nozal en la clasificación general -a 5.13 minutos exactamente- que ni siquiera en vísperas de la Pandera, que ascenderá confortado por una contrarreloj en Albacete que le devolvió las esperanzas en sus fuerzas, es capaz de abandonar la expresión mohína que le acompaña, sempiterna, desde el comienzo de la Vuelta. E Isidro Nozal se ve tan fuerte y seguro que ni siquiera la cercanía de la Pandera, un puerto que no conoce -ésta es su primera Vuelta-, un puerto duro y empinado, aunque corto, un puerto de los que gustan a los escaladores tipo Heras, un puerto que el año pasado se le atragantó a todo el ONCE-Eroski por un error de desarrollos, le hace perder la imperturbable sonrisa que sólo los brotes de llanto emotivo han apartado de su rostro toda la Vuelta.

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"Sí, claro que sé que es una gran oportunidad para atacar al líder, e intentaré hacerlo lo mejor posible", dice Heras, el ganador de la Pandera, en el corazón de Jaén, la pasada Vuelta. "Pero no sé, no sé. Cinco minutos son muchos. Y si Nozal no falla..." Y Nozal asegura: "Cuidado, cuidado, voy a salir a defender mi ventaja, pero si me veo fuerte, ¿por qué no voy a atacar?"

Sobre la firma

Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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