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Entrevista:LOLA HERRERA | Actriz

"El texto de Delibes es perfecto, no te puedes comer ni una sílaba"

Su rostro parece como de la familia. Lola Herrera (Valladolid, 1935) es una de esas actrices que trasmiten buen rollo. Ha desarrollado su carrera en el teatro y en la televisión. El 26 de noviembre de 1979 interpretó por primera vez el monólogo Cinco horas con Mario, del escritor Miguel Delibes, con el que alcanzó su mayor éxito artístico y que ahora vuelve a llevar a los escenarios. Tras recorrer diferentes ciudades, el día 11 se presenta en el teatro Real Cinema de Madrid. Entretanto, la actriz sigue ejerciendo en el papel como directora de la escuela de la serie Un paso adelante.

Pregunta. ¿Cómo se lleva, después de casi 25 años, con Carmen Sotillos, el personaje de Cinco horas con Mario?

Respuesta. Ahora, muy bien, pero empecé con ella en el 79 y se estuvo representando con interrupciones hasta el 89, cuando dejé la función con la promesa de no volver a interpretarla nunca.

P. Usted se parece muy poco a esa viuda de provincias con delirios de grandeza.

R. Somos antagónicas. Yo nací en plena República, y mi familia, como muchos españoles, sufrió mucho la guerra. El choque con el texto era brutal con respecto a lo que yo había vivido, me dolía todo, pero especialmente su historia personal. Partíamos de situaciones distintas, pero nos unía el desamor; ella es un producto de su educación y de su entorno y Mario se preocupaba de todo el mundo menos de ella, y con eso me identificaba porque lo había vivido.

P. Pero ha sido capaz de separar el personaje de su propia vida.

R. En el fondo ha sido positivo porque el personaje me ha permitido soltar mucho lastre. Los actores intuitivos y sin método canalizamos mucho a los personajes; me movía en un terreno demasiado crispado y dramático, una torpeza como actriz: La distancia me ha hecho diferente. La Carmen de ahora es más la de Delibes. Él mismo me ha dicho que ya no escucha al personaje, que me ve a mí.

P. Vaya piropo, ¿fue el propio Delibes quien la convenció para volver?

R. Es una persona demasiado respetuosa como para eso. Lo que finalmente me decidió, aparte de mi relación con Josefina Molina y José Sámano [directora y productor desde el principio], fue que me cambié de casa y en el traslado descubrí textos de Cinco horas por todas partes, al releerlos me encontré con un texto maravilloso y así me convencí.

P. ¿Cómo reacciona el público de hoy cuando escucha a su personaje decir que una chica que estudia es un chica sin sexy?

R. Se ríen, eso se corresponde a una manera de expresarse y de una época, pero el texto de Delibes es tan perfecto que no te puedes comer ni una sílaba, es como si fuera un verso.

P. ¿Con tantas funciones a sus espaldas ha roto la cuarta pared alguna vez?

R. Sí, más de una vez he parado la obra. Cinco horas se estudia en el colegio y a las representaciones vienen muchos adolescentes. Tengo un oído de tísica, y cuando empiezo a escuchar risitas les explico que ésta es una obra maravillosa y que vamos a bajar el telón para que el que quiera se salga. Y da resultado, se quedan tan petrificados que no se ríen ni en los momentos divertidos.

P. ¿Pensaron alguna vez que sería un éxito?

R. Ni por asomo. Siempre la hemos estrenado porque nos gustaba, pero hemos agotado localidades en todas partes. En Barcelona fuimos para cuatro semanas y estuvimos cuatro meses y tuvimos que cortar porque yo ya estaba haciendo la serie (Un paso adelante) y para mí era agotador.

P. ¿Qué le da el teatro y que recibe de la televisión?

R. El teatro es una pasión y así lo vivo; la televisión es un medio muy inmediato, es como una encuesta sobre cómo estás física y psíquicamente porque todo se produce muy rápido y a mí eso me pone en forma.

P. Trabajó en TVE en los años sesenta y setenta con todos los directores y realizadores de la época, ¿cómo recuerda esos años?

R. Las cosas no han cambiado tanto. Hasta que llegaron Marsi-llach o Armiñán hacíamos textos universales porque teníamos escenarios limitados y eran fáciles de representar; luego hubo un momento malo, cuando empezaron a comprar todo fuera, como si no necesitaran a los actores de aquí. Antes grabábamos bloques de 50 minutos y te quedabas tan oreado, ahora es todo más ligero.

P. ¿A qué achaca el éxito de la serie Un paso adelante?

R. A que está rodada como si fuera cine y que hay mucho trabajo detrás de cada capítulo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de septiembre de 2003