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Reportaje:FÚTBOL | Una relación que parecía imposible

"Tu padre era muy grande"

Clemente y Jordi se encuentran al fin en el Espanyol y conversan acerca de sus gustos futbolísticos y sobre Johan Cruyff

Barcelona
Ante Jordi Cruyff, Javier Clemente habla por vez primera de su admiración por Johan Cruyff. Y Jordi explica que fichó por el Espanyol, entre otros motivos, porque lo entrenaba Clemente. Este periódico ha reunido al futbolista y al técnico, hoy juntos en Montjuïc, para que conversen sobre sus gustos futbolísticos, entre los que destaca el fútbol inglés, y obviamente respecto a las ambiciones para la presente temporada después de que el equipo españolista eludiera el descenso en el curso pasado. Johan Cruyff ha bendecido la unión entre uno y otro hasta tal punto que el pasado sábado presenció el primer partido de la Liga, entre el Espanyol y la Real Sociedad (1-1), desde el palco del mismísimo estadio olímpico.

Una hora antes de saltar al campo de entrenamiento, Javier Clemente y Jordi Cruyff acceden a intercambiar opiniones para EL PAÍS sobre un encuentro que en otro tiempo parecía imposible.

Javier Clemente (C). Tengo mala memoria, de manera que recordar el primer partido en el que te vi jugar me es imposible. Pero la inquietud por ir a verte me sale de que eres hijo de Johan Cruyff y yo, como supongo que casi todo el mundo, pensé: "¿Será tan bueno como el padre?". Yo era seleccionador y a los 19 o 20 años -no sé cuántos tendrías-, por tu evolución, te vi como un jugador muy interesante para llevarte a la sub 21. Era antes de la disputa de un campeonato, no recuerdo exactamente cuál, pero en tu caso podías escoger entre ser internacional con nosotros o con la selección holandesa. Creo que te consultamos, ¿no?

Jordi Cruyff: "Fiché por el Espanyol por muchos motivos, y uno fue que tú eras el entrenador"

Clemente: "¿Sabes lo que más te envidio? Que has jugado en Inglaterra; a mí me habría encantado"

Jordi (J). Sí, me acuerdo. Me preguntásteis desde la federación española en la época del preolímpico de Atlanta. Pero ya sabía que Holanda contaba conmigo para el Europeo de Inglaterra 96. Había estado seis meses lesionado, era evidente que se iba a terminar lo del Barça -como así fue-, y sabía que profesionalmente era un escaparate mucho más grande y de mayor prestigio jugar con Holanda en la Eurocopa que con España en la sub 21. Además, Holanda jugaba un fútbol que yo pensé que me ofrecía más posibilidades.

C. ¿No te daba igual jugar con España que con Holanda? Si tú eres medio catalán...

J. Fue puramente una cuestión profesional. He vivido más años aquí que en Holanda, así que no era un problema. Pero venía de una época muy dura, en la que se rumoreó que incluso tendría que dejar el fútbol, sabía mucho antes que la mayoría de la gente que iba a tener que buscarme equipo... Básicamente decidí por eso.

C. Yo lo entendí, pero tu decisión fue una faena para mí, porque entonces tenías ya una calidad evidente. Con 20 años nadie ponía en duda tu nivel. Pero estoy convencido de que ser el hijo de Cruyff te hizo mucho daño en aquella época. Nadie renuncia al orgullo de llevar el apellido de su padre, pero seguro que ser el hijo de Johan te ha hecho más mal que bien como futbolista.

J. Por supuesto. Pero no sólo como jugador, que puede ser hasta cierto punto lógico, sino incluso en chorradas, en el simple hecho de comer. La gente miraba cómo me comportaba en la mesa para hablar de mí, para decir "mira el hijo de Cruyff qué hace o deja de hacer". Eso lo he notado; ya lo creo. Pero eso me ha pasado sólo en Cataluña, es curioso.

C. Bueno, también habrá quien piense que no quisiste jugar en la selección española porque en aquella época estaba de moda la polémica Johan Cruyff-Javier Clemente. Cuando no había tal polémica, simplemente que los mejores jugadores los tenía el Barça y, claro, llamaba a nueve cada mes y medio.

J. Pero en nuestra casa no se hablaba en absoluto de eso, aunque no lo creas. Entre nosotros no hablábamos del asunto, y dejé de leer los periódicos muy pronto.

C. Seguro, seguro que en tu casa hablarías de otras cosas.

J. Tengo dos hermanas y mi madre siempre se ha encargado de que el fútbol no entrara en casa.

C. Tu madre estará contenta de tener al nieto en Barcelona.

J. Claro.

C. Es que la gente está equivocada. Igual se cree que nos pasamos las 24 horas del día hablando de fútbol. Y tanto en el caso del entrenador como en el de los jugadores hay una vida familiar al margen de eso. Es que me imagino que el padre entrenador, el hijo futbolista, con lo que supone de concentraciones, viajes... A tu madre poca gracia le haría el asunto. Pero vamos, que si se hubiera tratado de ello entendería que te pusieras de parte de tu padre y pensaras: "Este Clemente es un guarro".

J. Pero no lo pensé nunca.

C. Tranquilo, que a estas alturas no te lo tendría en cuenta.

J. Mis referencias llegaban más por los compañeros. Como es natural, en el vestuario del Barça de aquella época sólo oía hablar bien de Clemente como entrenador y como persona. Tuviste detalles con gente que no jugaba en el Barça y la llamabas para la selección. Quiero decir que mis referentes llegaban de gente que estaba más cerca de ti de lo que podría estar mi padre por ese conflicto de intereses. Y siempre escuchaba cosas buenas

C. Ya ves que todo era mentira, que soy insoportable...

J. La verdad es que me he encontrado justo lo que me esperaba. Un ambiente que me recuerda al de Vitoria, muy de equipo del norte. Si hubiera tenido malas referencias no habría venido, como es normal. Ahora, lo que más me ha impresionado de ti es el coche que te has comprado, es muy bonito.

C. ¿El Lexus? Sí, es bonito. Ya ves, cuanto más viejo, más pellejo.

J. No lo había visto en mi vida. En serio, sabía lo que me iba a encontrar tanto en cuanto al club como en la relación contigo, porque antes incluso de que saliera la posibilidad de venir al Espanyol, ya sabes, siempre hablas con los compañeros y eso...

C. Oye, ¿y tu padre, qué te dijo cuando le planteaste fichar por el Espanyol?

J. Para eso es muy directo. "¿Esto es lo que quieres hacer?". "Sí". "¿Te hará feliz?, pues adelante".

C. Hace unos días, en la presentación de Peralada, te preguntaron qué pensabas de mí. Y le dije al periodista: "Vamos a ver, ¿qué quieres que diga si estoy yo delante?". ¿Te acuerdas? ¿Tú conoces a un futbolista que haya puesto a parir a su entrenador?

J. Sí, rajan muchos, pero en su cara, delante de los medios y el día de la presentación... Sería un poco estúpido, ¿no? Decidí fichar por el Espanyol por muchos motivos, como siempre que cambias de club, claro. Y una cuestión que tuve muy en cuenta, evidentemente, fue que eras el entrenador.

C. Bien, serás titular.

J. Es cierto. He valorado todo: El club, la ciudad... y que el año pasado cogiste al equipo como lo cogiste y lo sacaste de abajo; siendo muy ofensivo en los planteamientos, jugabas abierto. En Vitoria os ganamos, pero fue evidente que merecisteis más. Pero supongo que cuando surgió la posibilidad de que yo viniera, también valorarías muchas cosas.

C. Claro. Tus condiciones físicas, por encima de todo, si la voluntad que tenías de venir era de verdad, que nunca has sido un golfo, porque nunca has tenido esa fama... Y, claro, que me ofreces muchas posibilidades en el campo. Por eso te quise llevar ya a la sub 21. Y en Vitoria el año pasado, contra nosotros, jugaste a buen nivel. Ahora que lo pienso, ¿no metiste tú el gol en el último minuto?

J. No, yo marqué el del empate. Nos costó ganar. Me dejó muy buena impresión tu equipo, abierto, jugando... me gustó mucho, sí.

C. Es que siempre, en todos mis equipos, he planteado los partidos muy abiertos, con la intención de llegar donde el equipo rival nos deje y buscando tanta capacidad ofensiva como nos podamos permitir por la calidad de los jugadores. Todo en el fútbol depende de ellos. Al fin y al cabo, si el Espanyol se salvó el año pasado fue gracias a ellos. Un entrenador no es nada sin buenos jugadores.

J. Tenías un centro del campo con mucha calidad: Velamazán, De la Peña, Roger...

C. Una pena lo de Iván y Roger. Intentamos que se quedaran, pero... En algunos aspectos, sin ellos hemos perdido calidades, evidentemente, pero tenemos otras cosas. Tú eres muy amigo de Iván, ¿no?

J. Toda la vida he tenido una buena relación porque siempre le he dicho las cosas a la cara, lo que pensaba, y he sido honesto. Por eso nos llevamos bien.

C. Buen chaval y le echaremos de menos en algunas cosas. Pero has venido tú, ha venido Raúl Molina, que tiene más calidad que Milosevic... Me parece feo decir que este equipo tiene menos fútbol que el del año pasado porque es una falta de respeto hacia vosotros. Por arriba, en el juego aéreo, estoy seguro de que contigo ganamos capacidad.J. Sí, en teoría soy un jugador que va bien de cabeza...

C. Claro, luego dependerá de lo que te dejen hacer y de lo que te peguen por detrás. Pero es que todo eso ya lo prevés antes de fichar a alguien. Tus cualidades las conozco desde hace tiempo. Eres rápido, puedes jugar en las dos bandas. Te tengo por un buen futbolista y en mi equipo quiero buenos futbolistas, gente que juegue a fútbol. Otra cosa es que lo consigamos. Lo importante es que seamos conscientes de lo que somos y sepamos que hay que pelear en esta Liga con un grupo de equipos muy grandes, dispuestos todos a luchar tanto como nosotros.

J. Eso es básico. En principio el Espanyol tiene su Liga. Otra cosa es que luego marquemos el primer gol y renunciemos a ir a por el segundo. Eso has dejado claro que no debe ser así.

C. Machacamos o lo pagaremos en muchos partidos.

J. Claro, si podemos marcar dos, dos, y si son tres, tres. Y si les podemos meter cinco, cinco. Pero sobre todo es básico empezar bien en los primeros partidos.

C. Es importantísimo. Mira el Alavés el año pasado.

J. ¡Es que te metes abajo y...!

C. ¡Y no das ni una! Cuando te das cuenta, no te lo crees y estás en Segunda.

J. Como nosotros el año pasado, no me lo podía creer, no me podía creer el descenso. Aún no lo entiendo.

C. Saber jugar metido abajo es muy difícil. Por eso decía que los jugadores del año pasado tienen un mérito inmenso. Yo tenía claro que sabías dónde venías, a qué venías y que querías venir. A tu representante le conozco mucho ¡Jugó en el Espanyol en mi primera época!

J. La verdad es que tú y yo no hablamos antes de fichar.

C. No era necesario.

J. Pero otras veces sí se hace. Nosotros no debíamos necesitarlo, ya lo veo

C. Lo que necesitamos ahora, Jordi, es jugar a fútbol y ganar partidos. Y si le ponemos tanto empeño como se puso el año pasado, no debemos tener ningún problema.

J. Tengo ganas de pillar el ritmo de competición, aunque antes debo acabar de ponerme bien. Me falta un poco.

C. Ya sé de qué me hablas. Yo he jugado a esto, ¿eh?

J. Ya, ya lo sé, te lesionaste muy joven.

C. Me retiré tan joven que tú no habías ni nacido. ¿Qué tipo de jugador te imaginas que era yo? Debes de pensar que era muy bruto...

J. Siendo vasco, tenías carácter, seguro.

C. ¡Era pelotero!

J. No lo dudo, pero con carácter. ¿De qué jugabas?, tendrás que dejarme un vídeo

C. Sólo tengo uno... ¡Si no existían ni vídeos! Mucha gente me pregunta por una final contra el Elche y de esa final no hay constancia gráfica ni en TVE. Tengo un vídeo de un partido contra el Valencia. Yo era técnico, pero trabajaba. Jugaba por la izquierda.

EL PAÍS. A usted le llamaban el Bobby Charlton vasco. También Johan tenía cosas de Charlton, como el cambio de ritmo.

C. Johan ha sido el más grande. Era velocidad en el juego, iba a toda leche. Hacía lo que hacían los brasileños, los argentinos, los jugadores más técnicos, pero en carrera, a toda pastilla. Deslumbró por eso. Tu padre era muy grande. Claro, tú tampoco le has visto jugar más que en vídeos y en pachangas. Pero era la de Dios.

J. ¿Jugasteis alguna vez juntos, como rivales?

C. No, a partir de 1970 ya no volví a jugar, ya estaba roto. ¿Tu padre llegó en 1973, ¿no?

J. Sí, en 1973

C. Yo todavía estaba en la plantilla del Athletic, pero lesionado. Le vi jugar con el Ajax por la tele en San Mamés dos o tres veces. Pero, ¿sabes lo que más te envidio?

J. ¡De mí! ¿Qué?

C. ¡Has jugado en Inglaterra! Eso me hubiera encantado. Sólo ver el ambiente: Ni entrenaría, ni jugaría... Me quedaría embobado ahí abajo, y si me costara dinero, lo pagaría... Yo, con ver el ambiente allí abajo en el césped, feliz.

J. De ver el ambiente sin jugar, sé mucho. Estaba siempre en la grada... No, la verdad es que es algo muy especial. Jugar a fútbol en Inglaterra es toda una experiencia.

C. Tú has jugado en el Manchester United. ¡Eso es la de Dios!, y se nota. No hay más que verte en el vestuario y es evidente que llevas muchos años metido en esto. Hombre, también es verdad que de aquí ya conocías a varios, ¿no?

J. Sí. Al final nos conocemos todos.

C. ¿Cómo? En tu caso más. Te vas al vestuario del Madrid y cuando llega Beckham al primero que saluda es a ti...

J. Gran tipo David.

C. Seguro que más normal de lo que nos creemos.

J. ¿Más? Muchísimo más. No me van a creer, por mucho que lo diga, pero Beckham es el tipo más sencillo y tímido que puedes conocer. Un tío que se pasa horas sacando faltas antes y después de los entrenamientos, tira centros, saca de esquina una y otra vez. David se lo ha currado.

C. La gente de fuera no sé qué debe pensar de los futbolistas. Joder, yo he visto a Raúl, por ejemplo, y es el tipo más sencillo del mundo. Lo que pasa es que antes había jugadores populares, pero no mediáticos. ¿Sabes por qué? Por culpa de los medios, de los periódicos, las mil teles, las doscientas mil radios...

C. Bueno, qué habrá que ir a entrenarse, ¿no?

J. Pues vamos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de septiembre de 2003