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GENTE

La mujer que conmovió a Ridley Scott con una melodía

La mente y el corazón de Eugenia Montero están a reventar de fantasía, tal y como ella misma asegura. Una energía que ha decidido volcar en un único objetivo: mantener y expandir el legado artístico de su tío, el compositor español José Padilla, autor de canciones ya clásicas como La violetera o Relicario. A Eugenia Montero no la paran ni las fronteras ni las grandes productoras. Su última hazaña ha sido incorporar en la banda sonora de la última película de Ridley Scott, Los impostores (Matchstick men, en su versión original) -que se presentará en la 60ª edición de la Mostra de Venecia, que comienza hoy- el tema instrumental El amor eres tú, interpretado por la Orquesta de Madrid e incluido en el disco Padilla mediterráneo. La historia de este logro no tiene desperdicio.

A finales del pasado abril, Eugenia Montero, que es, para mayor devoción, la directora de la Casa Museo José Padilla, envió a Warner Bros una copia del disco a nombre de Ridley Scott. "Ya sabía que Scott tiene mucho interés por la música y la cuida mucho en sus películas", explica con un hilo de voz suave y emocionado.

Todo sucedió muy rápido y fuera de los cauces habituales. En una semana la llamaron desde Los Ángeles para comunicarle que Ridley Scott había estado todo un fin de semana escuchando el disco, que había llegado días después a los estudios, decidido a incluir el tercer corte del disco de José Padilla en una escena de su película. "Fue un flechazo", dice. "Hubo una conexión espiritual que sólo la música puede lograr. Para mí, el premio es que haya sido seleccionada personalmente por Scott", dice esta mujer, cuya admiración por el compositor almeriense viene de niña, "cuando lo veía como un hombre atractivo y cosmopolita".

El amor eres tú, que "no es una de sus canciones más conocidas", asegura Montero, figura ya en los créditos de la película, que se estrenará en España el 12 de diciembre y suena durante un minuto en una escena en la que Nicholas Cage, protagonista del filme, mira el escaparate de una tienda de dulces.

Pero ésta no es la primera vez que las melodías de Padilla, cuya música ha sido declarada por la Unesco de interés universal, aparecen en la gran pantalla. Algunos de los grandes directores de la historia del cine ya se habían dejado cautivar por sus composiciones. Ocho y medio, de Fellini; Nora inu, con guión de Akira Kurosawa; Esencia de mujer, de Martin Brest, o Fort Comanche, de Joseph M. Newman, recogen canciones como Ça c'est Paris, La violetera o Relicario. Unos doscientos títulos figuran ya en el catálogo que "con amor y empeño" viene confeccionando desde 1992 Eugenia Montero. Ahora prepara sus maletas para acudir al estreno de la película de Ridley Scott en Venecia, el próximo 2 de septiembre. Allí espera seguir indagando, en los archivos cinematográficos de la Mostra, en la huella que ha dejado José Padilla en el cine.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de agosto de 2003