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Reportaje:ALBACETE

Un ejemplo de humildad y convivencia

Ferrando predica al buen ambiente del vestuario

En la época del recorte presupuestario, de la escasez de fichajes, el Albacete representa un caso extremo. Azorado por una economía en apuros, el club que preside Ángel Contreras ha recurrido a la imaginación para soportar los envites de la Primera División. Así, ha rebuscado en los filiales de los grandes, ha indagado en mercados tradicionalmente exportadores y ha llamado a las puertas de jugadores veteranos.

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Es el caso de Gabriel Amato, veterano delantero que ha pasado por las filas del Mallorca, el Betis y el Levante. De Carlos Eduardo Ferrari, Cacá, prometedor goleador brasileño que la temporada pasada desembarcó en el Salamanca con el padrinazgo de Ronaldo. O de Parri, un joven procedente del Valencia y que hasta la fecha es la última adquisición del club manchego.

Los restantes fichajes no añaden mucho lustre a una Liga cegada por la presencia de Beckham y Ronaldinho. A saber: Almunia (procedente del Celta), Catalá e Iván Díaz (Espanyol), Lawal (Leganés), Manolo (Atlético de Madrid B), Marcinho y Goiano (Río Branco), Unai y Aranda (Villarreal), Christian Díaz (Levante) y Munteanu (Atlético). "Pero faltan dos o tres jugadores para completar el nivel de calidad que exige la plantilla", apostilla el técnico, César Ferrando.

El entrenador valenciano, que se estrena en la Primera División, es el responsable de la reconversión del Albacete, un club que vuelve a la máxima categoría tras la recordada era de Benito Floro en su banquillo.

"Nuestra meta es la permanencia, pero el carácter del grupo nos puede permitir soñar con objetivos mayores", subraya Contreras. El llamado "carácter de grupo" no es más que un modelo de convivencia instaurado por Ferrando desde su llegada que consiste en entresacar la versión lúdica de los entrenamientos. Apuestas en los lanzamientos a puerta, cenas con los mismos futbolistas entre semana y respeto entre las partes. "El año pasado, antes de empezar la temporada, quedamos para cenar el cuerpo técnico solamente. Este año acudimos 16 personas", comenta el preparador. Un ejemplo de convivencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de agosto de 2003