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Entrevista:EL LEBRIJANO | Cantaor

"Los que somos inquietos, no vemos bien las cosas como están"

Todo el mundo sabe que El Lebrijano se llama Juan Peña, pero por si queda algún aficionado despistado el cantaor ha titulado su último trabajo Yo me llamo Juan. El título es el primer verso de un poema que le ha escrito su hermano Pedro y en el que hace un "retrato" de su familia. Estirpe de flamencos, gitanos rubios y de ojos azules, que desde hace varias generaciones aporta buenos artistas al género. El cantaor, de 62 años, ha grabado nada menos que 34 discos. Este mes, después de Yo me llamo Juan -que saldrá en septiembre- alterna los días de playa en Chipiona (Cádiz) con las actuaciones en los festivales.

Pregunta. ¿Por qué Chipiona?

Respuesta. Yo nunca me tomo vacaciones. Si sale un bolo, lo hago y suelen ser los fines de semana. En Chipiona estoy cerquita y puedo ir y venir, empezamos a veranear por la zona hace más de 30 años. Ahora todo ha cambiado bastante, pero tengo muchos amigos por aquí...

P. ¿Las actuaciones en verano tienen que ver con la aparición y el auge de los festivales flamencos?

R. Si, casi siempre. Los festivales empezaron a finales de los años cincuenta, creo que el primero fue el de Utrera. Entonces hubo gente que apostó por flamenco cuando nadie creía en nosotros. Con la aparición de los festivales pudimos ganarnos dignamente el pan y hacer nuestra revolución.

P. ¿Echa de menos esos años en los que intelectuales y flamencos desafiaban la censura del régimen?

R. Si, entonces había muchos artistas, políticos e intelectuales que luchábamos por la libertad. Fue una revolución muy bonita en la que política y cante caminaron a la par.

P. Algo que usted no ha olvidado en sus cantes.

R. Los que somos inquietos no vemos bien las cosas como están, pero tampoco se puede seguir cantando a la libertad como hacíamos en tiempos de Franco. Ahora hay otras cosas que nos conmueven la conciencia como la cantidad de personas que se mueren intentando cruzar el estrecho. En mi nuevo disco he grabado una especie de tango sobre los emigrantes que se llama El mar no tiene fronteras, sólo es azul. ¡Uno no puede hacer más de lo que hace!

P. Volviendo a sus entrecortados vacaciones, ¿qué hace en la playa?

R. Desde chico soy nadador. Me pego dos baños al día. Bajo a la playa sobre las 12.30 y después otra vez cuando cae la tarde. También me doy mis buenos paseos, por lo menos tres kilómetros, hasta Faro Blanco.

P. ¿Siempre elige el mismo sitio para descansar?

R. No, como alquilamos, otros años nos vamos a Sanlúcar, Rota o La Ballena. Sitios en los que me encuentro con mis amigos y echamos nuestros ratitos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de agosto de 2003