Crítica:FERIA DE MÁLAGA | LA LIDIACrítica
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El rejoneo bien templado

Bienvenido sea el mestizaje que templó el campo bravo español con la superior técnica de los caballeros portugueses. Hoy, los españoles han asimilado sus enseñanzas y torean a caballo haciendo del temple su baza fundamental. Así, ayer, afortunadamente, echamos de menos las carreras y los caballazos, sustituidos por la sobriedad y el buen gusto de los tres rejoneadores.

Rui Fernandes se atracó de toreo al recibir al primero, cosiéndolo al caballo con gran temple, y fue a más a la hora de prender los garapullos hasta conseguir dos banderillas, quebrando en un palmo de terreno y clavando al estribo. Le costó mucho separar de tablas al cuarto, que había establecido su cuartel general pegadito a la querencia. Consintió mucho y mató mal.

Vientoverde / Fernandes, Cartagena, Galán

Toros de la Vientoverde, reglamentariamente despuntados para rejones, manejables, excepto 3º y 4º mansos. Rui Fernandes: rejón (oreja); rejón trasero y perpendicular (oreja). Andy Cartagena: rejón (petición de oreja y vuelta); don rejones (oreja). Sergio Galán: dos rejones traseros -aviso-, descabello (ovación); un rejón (oreja). Plazas de la Malagueta, 9 de agosto, 1ª de abono. Un cuarto de entrada.

Andy Cartagena, desde una elogiable sobriedad, toreó siempre bien a caballo, recortando en el primero dos veces para dejar las banderillas al violín; luego se fue abajo con los pinchos y remató con el desplante del teléfono. Mantuvo la irregularidad en el quinto, en el que se lució en banderillas en terreno de chiqueros, con gran compromiso del caballo, que giraba en la cara después de cada intento y que siempre se encontraba toreramente con las cercanías del toro. Luego llegaron un par a dos manos y las cortas, algunas de ellas al violín. En toda su labor, Cartagena se mostró más propicio a torear que a clavar, con numerosas pasadas en falso que rebajaron algo su buena actuación.

Sergio Galán se enfrentó a otra res que encontró su sitio entre las tablas. Su labor fue buena, aunque poco brillante, de tanto acarrear al manso de aquí para allá, encelándolo en la cabalgadura, pero sin conseguir la redondez deseada. En el sexto, las condiciones del toro le permitieron variar la decoración, obteniendo un gran lucimiento en todas las fases de la lidia. El rápido remate provocó la concesión del trofeo.

La inauguración de la Feria de Málaga con una corrida de rejones, en la que estuvo ausente la estrella de Hermoso de Mendoza, prevista para otro día, nos permitió medir la evolución de unos jóvenes rejoneadores que van a más, entre otras cosas porque tienen un espejo en el que mirarse, con lo que superan las circunstancias en las que se desenvuelve el toreo de a pie, huérfano de referencias.

De todas formas, sería conveniente acortar determinados lances premiosos que provocan que los tendidos se hallen cercanos al bostezo, pues tan alto nivel de técnica no siempre es comprendido por unos espectadores más habituados al bullicio y a la pachanga caballar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de agosto de 2003.