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CARTAS AL DIRECTOR

La nueva Ley de Reproducción Asistida / 2

Entiendo que resolver el problema de los miles de embriones congelados en nuestro país no resulta sencillo desde ningún punto de vista, y es de agradecer el esfuerzo llevado a cabo para tomar una decisión lo más acertada posible.

Desconozco el texto íntegro de la reforma de la Ley de Reproducción Asistida, pero en lo que he podido leer en los medios de comunicación encuentro lagunas importantes. Científicos y periodistas hablan de nuevas líneas de investigación, de avances en el tratamiento de enfermedades degenerativas, de encabezar proyectos ambiciosos y de muchas cosas más. Sin embargo, olvidan algo esencial: lo que cada embrión es. No se trata de material de laboratorio como los cultivos celulares, los reactivos, las probetas, etcétera. Son cientos de vidas humanas, con un valor intrínseco y absoluto en todas las etapas de su desarrollo, por lo que no debería ser en ningún caso utilizada como "materia prima". Un buen fin no justifica el uso de cualquier medio.

Pienso que en la reforma de ley tendría que reconocerse explícitamente el derecho y valor de cada embrión, su estatuto. Así, sabiendo de qué hablamos, aseguraremos que la ciencia no entra en conflicto con los derechos del hombre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 2003