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Las obras de la estación de cercanías de la Puerta del Sol se detendrán en Navidad

Las obras de la estación de Cercanías en Sol intentan resolver el colapso de Atocha, pero pueden traer más trabas que beneficios

La estación de Atocha está colapsada. Por sus raíles pasan cada día 560 trenes, 500 de ellos de cercanías, 40 de grandes líneas y 20 regionales; en total, unos 300.000 pasajeros circulando cada 24 horas por sus andenes.

Cuando los técnicos del Ministerio de Fomento vieron todas las cifras juntas se dieron cuenta de que tenían que encontrar una solución. La única conexión entre las dos estaciones ferroviarias de Madrid (Atocha-Chamartín) no aguantaba más afluencia de trenes y las distancias de seguridad entre los convoyes no se podían acortar más para introducir unos nuevos.

Surgió entonces la idea de crear dos nuevos túneles. El primero pasaría por debajo de la calle de Serrano y uniría también Atocha y Chamartín. Por él circularían los futuros AVE que conectarían Madrid con Barcelona, Valencia, Valladolid y Sevilla. El segundo túnel llevaría los trenes a una macroestación en pleno centro de la ciudad.

La idea de la estación Sol-Gran Vía se tradujo en un proyecto de 25 tomos y un presupuesto de 80 millones de euros. Días después de que el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos inaugurara los trabajos, este periódico tuvo acceso a la memoria resumen del proyecto. Su publicación ha revelado que lo que se planteaba como una solución puede traer más problemas que beneficios.

- Escombros. Si los planes de Fomento se cumplen, una tuneladora del tipo TDM (con un diámetro de excavación de 9,38 metros) empezará pronto a horadar el terreno en la glorieta de Carlos V para abrirse paso hasta Sol. Esta gigantesca lombriz puede generar, al máximo de su capacidad, unos 4.000 metros cúbicos de tierra diarios. Para sacar todos los escombros, según los expertos, harían falta 400 camiones. Este dato sumado al de los 100.000 coches que circulan a diario por Atocha ha hecho que la oposición augure el caos circulatorio.

- Movimientos en la cimentación. Un total de 16 edificios de la zona corren riesgo de sufrir daños en sus cimientos por las obras de la estación de Sol-Gran Vía, según la memoria de este proyecto. La mayoría tienen más de un siglo, muros de ladrillos y vigas de madera, y forman el grupo de los que tienen una cimentación más sensible, según Fomento.

Los 16 edificios con más riesgo están en la Puerta del Sol (números 3, 5 y 14); en la calle de la Montera (7, 30 y 42); en la calle de Espoz y Mina (1, 3 y 4); en la calle de la Aduana (3 y 7), y en la calle de los Jardines (5, 9, 11, 12 y 13). María de la Vega, vecina del número 42 de la calle de la Montera, muestra así su preocupación: "Rehabilitamos la casa y ahora nos dicen que van a salir grietas. Estamos apañados". Para evitar los posibles daños, Fomento recubrirá el subsuelo inyectando cemento desde cuatro pozos abiertos en la zona.

- Agua bajo Sol. Dos acuíferos duermen en el subsuelo. Uno de ellos, localizado en la Puerta del Sol, tiene una profundidad de unos cuatro metros. El otro es más profundo y está situado en la zona de Gran Vía. Su parte más alta está a 14 metros, y la más profunda, a 17. Estas dos bolsas de agua pueden proceder, según algunos expertos consultados, de los afluentes del antiguo arroyo del Arenal, que desembocaba en los jardines de Sabatini y que servían para rellenar el foso del Alcázar.

- Metro cortado. Las obras de Cercanías obligarán a cerrar la estación de metro de Gran Vía durante 30 meses. El suburbano mantendrá su recorrido entre Congosto y Plaza de Castilla (línea 1), y entre Campamento y Canillejas (línea 5), pero pasará de largo por la parada de Gran Vía. Además, la línea 1 se dividirá en dos durante un mes: Congosto-Sol y Tribunal-Plaza de Castilla. Los viajeros tendrán que coger un autobús gratuito para recorrer el trayecto interrumpido entre Sol y Tribunal.

- Un entramado de túneles. Un laberinto de galerías, cables y tuberías recorre el subsuelo de la zona. Fomento reconoce en el proyecto de la estación que tendrá que desviar un gran número de servicios en Montera: agua, electricidad, gas y teléfono.

Las zonas más afectadas coinciden con los accesos por Sol y Gran Vía a la futura estación. El informe afirma que el servicio más afectado será el abastecimiento de agua. Por el subsuelo de la calle de la Montera -bajo cuyos números pares circula la mayor parte de la obra- discurren dos tipos de galerías de servicios: las que son propiedad del Canal de Isabel II y las que son del Ayuntamiento.

- Sin declaración de impacto. El nuevo túnel ferroviario carece de declaración de impacto ambiental. El Ministerio de Medio Ambiente eximió a la nueva conexión de este requisito el 27 de junio de 2002 por considerar que sus efectos medioambientales no eran "significativos". En cambio, la oposición y los ecologistas aseguran que la obra exige un estudio medioambiental dada su duración (47 meses), su ubicación (el centro histórico de la ciudad) y las molestias que causará a miles de ciudadanos.

- Protestas vecinales. Comerciantes y vecinos de la zona han puesto el grito en el cielo ante la cercanía de unas obras que ven como una amenaza. Ocho locales de la zona serán expropiados. Los dueños de 31 negocios verán además cómo sus clientes tienen serias dificultades para acceder a sus tiendas. Pese a las indemnizaciones, algunos comerciantes creen que unas obras tan largas les afectarán en la línea de flotación: "El pequeño negocio no podrá subsistir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de julio de 2003