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Crítica:La Mosca

Himnos para el estadio

Trepidantes y machacones, los muchachos de La Mosca se entregan con inusitada alegría. Once músicos que no paran ni un momento, que desde el escenario transmiten que se lo están pasando muy bien, y que tras esas canciones de primera apariencia gamberra hay un discurso coherente de respeto a la música, a los géneros que practican -ska, corrido, rock, salsa, guajira, batucada...- y, por encima de todo, a la inteligencia del público.

Para no verte más fue la canción que les consagró hace un par de veranos, pero tienen muchas más conocidas de lo que pudiera pensarse. Te quiero besar la boca, el chachachá Por eso yo te doy, o ese himno que se corea en el Bernabéu y en Riazor, Yo te quiero dar, que las aficiones del Real Madrid y el Depor hicieron suyo, son sólo unos ejemplos. Las tres, como todas las de su concierto, las cantan con entusiasmo y la respuesta de sus incondicionales no deja paso a la duda: se lo pasan tan bien como ellos.

La Mosca

Guillermo Novellis (voz), Martín Cardoso (guitarra y coros), Adrián Cionco (bajo y coros), Walter Cortagenera (guitarra y coros), Pablo Tisera y Raúl Mendoza (trompetas); Julio Clark (saxo), Marcelo Lutri (trombón), Fernando Castro (batería), Mariano Valcárcel (percusión y coros) y Sergio Cairat (piano y coros). Sala Arena. Madrid, 10 de julio.

Vienen de Argentina. Sus canciones son como los tangos, narran sus experiencias de la vida. Llenas de energía y optimismo, podrían corearse por cien mil gargantas a la vez sin olvidar el lado profundo que cada una posee.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de julio de 2003