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"Esta victoria es para mi amigo, que está al lado de Dios"

"Ha sido una semana muy dura. Esta victoria es para mi amigo, que está al lado de Dios. Nos la merecíamos, creo que hemos hecho un gran partido". Con la cabeza rapada al cero y una sombra de tristeza en la mirada, Samuel Eto'o, de 22 años, era el protagonista incluso antes de empezar. Recibió un rosario de condolencias dos horas antes de la gran cita. Pesaba en el ambiente la desgracia de Marc Vivien Foé, su compañero en la selección de Camerún, fallecido en pleno partido de la Copa Confederaciones, el jueves, en Francia. Así que el técnico mallorquinista, Gregorio Manzano, puso sus brazos sobre los hombros del delantero y le transmitió los últimos mensajes de ánimo.

Ya en el encuentro, el 9 del Mallorca jugó más relajado de lo habitual y hasta sin ese punto de agresividad que le caracteriza. Eso sí, con idéntica clase. Cada intervención suya fue una amenaza seria para el Recreativo y su maravillosa manera de correr, que recuerda la de las gacelas, una gozada para el espectador. De modo que al central Loren no se le ocurrió nada mejor que agarrarle del cuello cuando trataba de rematar un centro del Pandiani. El penalti consiguiente abrió el marcador. Lo había advertido el técnico del Recre, Lucas Alcaraz: "Es difícil encontrar a alguien capaz de parar la velocidad de Eto'o". No lo hubo. Por eso, ya avanzada la segunda parte, firmó y rubricó la sentencia con dos espléndidos tantos, especialmente el segundo.

Si, como declaró Manzano en la víspera, Eto'o pide el cariño de la gente a través de su trabajo, ayer reclamó nuevas dosis. Se dio el lujo de dejarse caer al centro del campo para armar el ataque de su cuadro. Se vació en las tareas defensivas cuando fue preciso y acabó de gran goleador, de estrella completa. Estuvo en todos los lados, salvo en las celebraciones finales. Nada más ducharse se marchó en un coche en dirección al aeropuerto de Alicante para tomar un avión y jugar hoy con Camerún la final contra Francia. "Conozo mi cuerpo, tengo 22 años y creo que lo puedo hacer".

"El Rey me ha dicho que lo sentía por mi amigo y compañero, y es de agradecer", dijo. Y sobre Foé añadió: "Era una gran persona, callada e introverttida. Tenía mucha confianza en él. Pertenecíamos al grupo de capitanes de la selección".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de junio de 2003