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El líder de los socialistas denuncia el deterioro de los servicios públicos

El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, se refirió ayer extensamente al "deterioro de los servicios públicos". Y no es algo nuevo ni motivado por el accidente ferroviario de Chinchilla ni por la catástrofe área que ha llevado a la muerte a 62 militares españoles. Estas dos desgracias vienen a avalar su tesis -repetida durante toda la campaña electoral y motivo de iniciativas parlamentarias durante más de un año- de que en España va tomando cuerpo "la inseguridad" por el "deterioro de los servicios públicos". "Inseguridad ciudadana, inseguridad vial, inseguridad laboral, inseguridad ferroviaria, marítima... en suma, España se debilita". Zapatero reconoce que los fallos humanos existen y existirán, pero "la capacidad y eficacia de los servicios públicos se miden por la capacidad de mitigar esos fallos humanos; lo que ahora no ocurre por el deterioro alarmante de estos servicios".

Y ante esta situación, el líder socialista tiene "un reto". "Ahora nos miran los españoles de toda condición para ver si somos capaces de construir una alternativa que ensanche la democracia, que convierta los servicios sociales en derechos, que amplíe la formación, la educación, los servicios públicos; una alternativa para una España fuerte, moderna, socialmente avanzada". Zapatero hizo estas apreciaciones ante su comité federal con un concepto nuevo, como el de una España "fuerte" que se escuchará mucho a partir de ahora.

Las expectativas electorales demasiado optimistas, y jaleadas por la propia ejecutiva, que a su vez estuvo inducida por encuestas y sondeos equivocados, fueron invocadas ayer en este comité, como causa de la frustración que todavía sienten en el PSOE. "También he aprendido de esta experiencia", dijo Zapatero enmigmáticamente y muy serio. El líder socialista fue el primer sorprendido porque confió en que los resultados fueran mejores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de junio de 2003