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Entrevista:MIKE OLDFIELD | Músico y compositor

"Mi mujer y yo seguimos yendo a psicoterapia"

Pregunta. Más Tubular Bells. ¿Treinta años dándole vueltas al mismo éxito?

Respuesta. De darle vueltas al mismo tema, nada. En este caso lo que quería hacer era una nueva grabación con nuevas tecnologías.

P. ¿Su presencia forma parte de esta ola de permanencia de los carrozas?

R. No, para nada. Tubular Bells es algo diferente, y no tiene nada que ver con un revival, tipo Demis Roussos.

P. Hablando de veteranos. La reina Isabel ha hecho sir a Paul Mc Cartney y a Micke Jagger. ¿A usted le tiene manía o es que no se lo merece?

R. ¿En España tienen algo similar? ¿Qué hay que hacer para tener aquí un título nobiliario, como marqués? Sería estupendo. ¿Puede pedírselo usted a Su Majestad el Rey?

P. ¿Sigue renegando del pop y del rock?

R. El pop no me gusta nada. Sus músicos me parecen marionetas. Y el rock, tampoco. Son unos jóvenes irritados que golpean la guitarra creando auténtica distorsión.

P. Más de 40 millones de discos vendidos en todo el mundo. ¿Nadie le ha pedido la receta?

R. A veces me veo como si fuera un extraterrestre, porque no entiendo mucho las cosas. Para mí la música es algo que surge de forma natural, y me gusta lo que he hecho: una guitarra de alta calidad.

P. Toca como 30 instrumentos, y sin estudiar. ¿Listo que es uno? ¿Inspiración divina?

R. Es que para mí el sonido de los instrumentos es algo extraordinario. Puedo oír un instrumento y me traslada a la pura gloria. Muchas veces me dice incluso mucho más que la voz humana.

P. ¿El don musical no será un regalo del Cielo, dado que usted puso la banda sonora a El exorcista?

R. Todos tenemos algún don en particular, y el mío es el de la música. Por otra parte, un exorcista me parece algo muy positivo, alguien que se deshace y anula el poder del mal. Espero que mi música tenga el mismo efecto.

P. Creo que vivir en Ibiza le dejó recuerdos muy ambivalentes.

R. Ibiza tiene una polaridad muy importante. He pasado allí los mejores y los peores momentos de mi vida. Allí decidí construirme una casa, pero luego me entró añoranza de Inglaterra y de su cultura, del pub, de la lluvia, y me volví a mi pais.

P. Acaba de casarse nuevamente. ¿El psicoanálisis, la meditación y el tai-chi le ayudan a sobrellevarlo?

R. Por supuesto, y de una forma extraordinaria. Si la gente prestase más atención a lo que pasa por nuestra mente, en vez de ocuparse tanto del aspecto externo, el mundo sería mucho mejor. Fanny [su mujer] y yo continuamos yendo a psicoterapia.

P. ¿Conoce a Aznar?

R. ¿Aznar? No.

P. Es un amiguito de Tony Blair. Hacen juegos de guerra juntos.

R. Pues no. No le conozco.

P. ¿Va usted muy de estrella?

R. En absoluto.

P. ¿Sigue buscando la tranquilidad y la paz?

R. Por supuesto. Pero la paz no tiene por qué ser algo silencioso. A mí, por ejemplo, me da muchísima paz una tormenta.

P. ¿No se ha vuelto un pelín místico?

R. Siempre lo fui. Pero antes me producía temor serlo, y ahora lo acepto perfectamente.

P. ¿Se siente finalmente bien en su piel?

R. Antes tenía la sensación de que tenía que estar siempre en acción, creando cosas, componiendo. Y ahora tengo otra serenidad ante la vida.

P. ¿Se ha hecho mayor?

R. Por supuesto, tiene que ver con la edad. Y también con la cantidad ingente de trabajo que he realizado. Creo que ya puedo permitirme un descansito de vez en cuando.

P. El gurú de Demi Moore, Deepak Chopra, dice que hay que aprender a elegir no hacer nada. ¿Le convenció su lectura?

R. Convencerme me convenció, pero lo que no he conseguido es aprender. En Oriente hay pensadores extraordinarios.

P. La realidad virtual le fascina. ¿Huye de la otra?

R. Pues ahora me he acostumbrado, pero la verdad es que esa otra realidad antes me aterraba.

P. "Me hubiera gustado haber nacido en el futuro". ¿Qué cree que se pierde?

R. Muchísimas cosas sorprendentes. Por ejemplo, una arquitectura extraordinaria, con edificios de veinte kilómetros de altura; viajar sin nuestro cuerpo y volar por el espacio sideral. Y además, puede que haya una cerveza Guiness absolutamente maravillosa [carcajada].

PERFIL

Con 50 años y cuatro hijos, ha venido a España a presentar su nuevo Tubular Bells, seis lustros después de su aparición. Dice que es de gustos fáciles y de buen conformar, y que no tiene grandes caprichos. Se entretiene haciendo la maqueta de un helicóptero de dos metros, controlado por radio y con un motorcito a reacción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2003

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