Blair recurre a una ley de excepción ante el cierre de las gasolineras
La revuelta contra la escalada de los carburantes en el Reino Unido amenaza con convertirse en una crisis de proporciones nunca vistas en 25 años. Las protestas, que han bloqueado las refinerías, como sucediera en Francia la semana pasada, han dejado sin carburante a la mitad de las estaciones de servicio y anoche era prácticamente imposible repostar en Londres. "Intentar paralizar el país no tiene justificación", declaró el primer ministro, Tony Blair, que ha logrado de la reina poderes especiales para intervenir en el conflicto.
Ante la gravedad de la situación, Blair interrumpió una gira por el norte de Inglaterra y volvió a Londres a toda prisa, donde convocó de urgencia a sus ministros y obtuvo de la reina poderes especiales para actuar contra las protestas. Se trata de la primera ocasión, según fuentes del Ministerio de Industria citadas por la BBC, en que se utiliza este mecanismo legal, recogido en la Ley de la Energía, que data de 1976. Las protestas de los transportistas, que bloquearon refinerías y depósitos de gasolina, han forzado la cancelación de intervenciones quirúrgicas y la suspensión de eventos deportivos en todo el Reino Unido; mientras, los bloqueos y las manifestaciones continuaron en el resto de Europa. Bruselas vivió una jornada de caos en las calles, y en Alemania comenzaron las primeras movilizaciones.


























































