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FÚTBOL | Adiós a la décima: Milan-Juventus, final de la Liga de Campeones

La amargura de Figo y Hierro

Ambos se dijeron con gestos cuanto tenían que decirse para ver quién tiraba el penalti

Como dos auténticos condenados, fueron Figo y Hierro a tirar el mismo penalti, el que podía cambiar el signo de los acontecimientos. Convergieron en un punto y, por medio de gestos, entre ambos amigos se dijeron todo lo que había que decirse en ese instante crucial, de confesarse. Hierro bajó la cabeza, frenó, dio un paso adelante, otro atrás y se retiró de nuevo en dirección al área de Casillas. Su refugio y su desventura. Figo avanzó solo, colocó la pelota en el punto de penalti y ejecutó la pena contra las manos de Buffon, que aguantó tanto como para verla salir de su bota y lanzarse por ella con la convicción que quizá le faltase a su rival al ejecutarla. El portugués amagó después sin demasiada fe con ir al remate y no lo hizo. No había lugar.

Así prosiguió Figo su curso fatídico. Desde que cayó lesionado en febrero de 2002, en un partido de la Liga de Campeones contra el Oporto, el extremo ha hecho un esfuerzo discontinuo por levantarse y volver a ser el que fue. Pero el penalti fallido ayer fue la síntesis de su suerte. O, para ser más precisos, de su mala suerte. Y, por extensión, de la de Fernando Hierro.

"No ha sido culpa de Figo", proclamó Zidane al término del encuentro, con los ojos brillándole por la derrota ante su antigua hinchada. "No ha sido culpa de Figo", dijo también Roberto Carlos en tono apesadumbrado; "él no es el culpable de lo que ha pasado".

En la defensa del compañero estaba implícita paradójicamente la sentencia. Figo salió cuestionado del estadio Delle Alpi.

Con la sucesión de caras abrumadas con las que abandonaron el vestuario sus miembros lloró la plantilla del Madrid una semifinal perdida por aplastamiento, una semifinal que no le ha dado paso como ansiaba a la posibilidad de conquistar en Manchester, en el sagrado Old Trafford, la Décima. Un partido catastrófico, cuyo punto de inflexión fue el penalti cometido por Montero sobre Ronaldo, supuso el adiós a una nueva conquista. El penalti fallado por Figo en la segunda parte y que, con el balón dentro, podría haber dado pie a un nuevo encuentro, a unas nuevas perspectivas.

"Figo no es el culpable del penalti fallado y no ha hecho falta que le consoláramos", siguió con su encendida defensa Roberto Carlos; "porque él tiene mucha experiencia, muchos años en el mundo del fútbol, y sabe que no ha sido su culpa. Si hubiéramos marcado un gol más en el estadio Bernabéu, hoy no habríamos tenido ni la mitad de los problemas que hemos tenido. Allí fue donde fallamos, no aquí".

Primera final italiana

La final Juventus-Milan será la primera italiana en la historia de la Liga de Campeones y la segunda entre dos equipos del mismo país tras la que ganó el Real Madrid al Valencia el 24 de mayo de 2000. En los tres últimos años siempre había habido un español, dos veces el Real Madrid y otras dos el Valencia. Donde sí se produjeron finales italianas fue en la década de los 90 en la Copa de la UEFA. Hasta cuatro. Precisamente el Juventus derrotó al Fiorentina en 1990 (0-0 y 3-1); el Inter al Roma un año después (2-0 y 0-1); el Parma al Juventus, en 1995 (1-0 y 1-1) y el Inter al Lazio (0-3), en 1998.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de mayo de 2003