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Reportaje:FÚTBOL | La Liga se reactiva en vísperas del gran clásico

Ni tocando ni corriendo

El Barcelona de Antic regresa al 12º puesto, el que ocupaba cuando Van Gaal fue destituido

Ni tocando ni corriendo. El Barcelona no va a ninguna parte en esta Liga. El equipo ha regresado al 12º puesto de la clasificación, el mismo en el que lo dejó Louis van Gaal cuando fue destituido el pasado 1 de febrero, de manera que, a día de hoy, la hinchada vuelve a mirar más hacia abajo de la tabla que hacia arriba.

El Madrid, el líder, aguarda el próximo sábado al Barcelona con 24 puntos de ventaja mientras que la diferencia que separa a los azulgrana del descenso es de seis. Una situación delicada para el club catalán si se tiene en cuenta además el calendario que le resta. El efecto Antic está ya tan en entredicho como la flor que se le suponía a Enric Reyna, sustituto de Joan Gaspart, forzado a renunciar a la presidencia el 12 de febrero.

Los números de Radomir Antic son parejos a los de Van Gaal y el Barcelona de hoy tan sólo admite la comparación con el de la temporada 1987-88, la que concluyó con el llamado motín del Hesperia, en el que los jugadores entrenados por Luis Aragonés pidieron la dimisión del entonces presidente, Josep Lluís Núñez.

El problema del Barcelona, consecuentemente, es sobre todo estructural: falto de zurdos y de un ariete, entre otros, y lleno de jugadores repetidos. La suya es una plantilla descompensada, incapaz de aguantar con los resultados a una entidad que carece de una acción de gobierno.

Van Gaal, que de algún modo participó en el diseño del equipo, aunque como técnico de club acabó tragando saliva ante los incumplimientos de la directiva, fracasó tanto en el trato con los jugadores como con el dibujo. Jugó el Barça a tener la pelota y, sin embargo, pocas veces desequilibró al contrario, entre otras razones porque entendió que las porterías estaban en los laterales y no en los fondos.

Antic acomodó mejor a los jugadores y, por momentos, pareció que el equipo era más efectivo. El serbio endureció la preparación física y apostó por un fútbol más directo y detallista, propio sobre todo de un equipo pequeño, pese a que su rendimiento en la Champions continúa siendo excelente.

En la Liga, sin embargo, los rivales ya le han pillado la matrícula y se ha parado: una victoria en los últimos seis partidos. La derrota ante el Deportivo, parecida a la que le infligió el Valencia en el último de Van Gaal en el Camp Nou (2-4), ha disparado de nuevo la alarma. El entrenador ha mantenido consultas con los capitanes después de que algunos jugadores, entre ellos Luis Enrique, se lamentaran públicamente por renunciar a la posesión de la pelota ante el conjunto de Javier Irureta. Si los cambios que hizo frente al Juventus resultaron decisivos, contra el Depor, Antic sacó una alineación discutible: lesionado Xavi, renunció a Riquelme, que podría haberse reivindicado o eternizado como suplente defendiendo su puesto preferido de volante de enganche. Ahora sigue preguntándose qué pinta en el Camp Nou.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de abril de 2003