Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Ritz de Madrid 'reabre' sus puertas

Alicia Koplowitz y el grupo Orient Express compran el hotel por 120 millones de euros

El hotel Ritz de Madrid, con 93 años de historia, pasará a manos de Alicia Koplowitz y la cadena norteamericana Orient Express, que pagarán a su actual dueño, la firma financiera japonesa Nomura, un total de 120 millones de euros.

Alicia Koplowitz y la cadena hotelera Orient Express ocuparán el quinto lugar en una lista de propietarios que se inició en 1910 pero que ha acelerado en las últimas etapas la compra del establecimiento, que alcanzó unos resultados operativos de 12 millones de euros en 2002 y que requerirá inversiones adicionales en rehabilitación de zonas internas por valor de 30 millones de euros.

El hotel alcanzó unos resultados operativos de 12 millones de euros en 2002, pero necesita invertir 30 millones en rehabilitación

El Ritz será, así, uno de los principales establecimientos de la red de 41 hoteles que explota el grupo Orient Express en todo el mundo. La cadena estadounidense, que entró el año pasado en España al adquirir al empresario británico Richard Branson su residencia en Deià (Mallorca), se centra en la explotación de productos turísticos de lujo. Además de hoteles exclusivos en zonas tan dispares como Venecia, Ciudad del Cabo o las inmediaciones de Machu Pichu (Perú), cuenta con cinco líneas de ferrocarril de uso turístico, entre las que está la que da nombre al grupo.

La confianza demostrada por los inversores para hacerse con el establecimiento ha sorprendido en medios financieros y turísticos. El actual propietario, Nomura, se hizo con el Ritz en mayo de 2001 al comprar la cadena Le Meridien al grupo británico Compass por 3.126 millones de euros. Por entonces, el Ritz y el sector de los hoteles de lujo atravesaban sus mejores momentos con precios de vértigo, convenciones, ferias, y reservas constantes de turistas y hombres de negocios estadounidenses, japoneses, británicos. La crisis de las compañías de telecomunicaciones apenas había comenzado a manifestarse; los signos de debilidad de las bolsas no se interpretaban aún como el inicio de una caída en picado y de ninguna manera se podía prever la magnitud y el alcance económico que tendrían para el sector turístico los atentados sucedidos sólo cuatro meses después en Nueva York.

Menos rentabilidad

Desde entonces, el negocio hotelero dirigido a los clientes más exclusivos se ha venido deteriorando. Aunque han mantenido o incluso aumentado precios, con un porcentaje cada vez mayor de habitaciones vacías, la rentabilidad de los establecimientos más caros ha caído sensiblemente.

Hasta febrero de 2003, los precios medios máximos alcanzados por los hoteles de lujo en Madrid fueron 250 euros, con una ocupación media del 65%, según la consultora Mazars Turismo. Mientras, la media de ocupación de hoteles de primera categoría llegó a alcanzar el 81% en el mismo periodo de tiempo. "Enero y febrero han sido razonablemente buenos para los hoteles de lujo, pero el comienzo de la guerra en Irak ha devuelto al sector a momentos negativos", señala Bruno Hallé, consultor de Mazars. En estas circunstancias, a muchos propietarios no les ha quedado otra opción que financiar su falta de liquidez con la venta de los hoteles, lo que ha abonado el mercado para grandes inversores con la escopeta cargada.

A finales de 2001, Deutsche Bank se quedó con el Hotel Arts en Barcelona por 290 millones de euros tras vencer en la puja a Amancio Ortega y la propia Alicia Koplowitz, que concursaban juntos; unos meses después, el grupo portugués Queiroz Pereira pagó 80 millones de euros por el Villamagna en Madrid. Ortega y Koplowitz realizaron entonces inversiones inmobiliarias conjuntas pero separaron sus caminos en lo que se refiere a compras de hoteles. El dueño de Inditex pagó 90 millones de euros por cuatro hoteles de NH en febrero del año pasado y entró en el accionariado de la compañía. Alicia anunció que sólo invertiría en propiedades relevantes. Y se ha hecho con el Ritz.

En el caso del hotel casi centenario, la diferencia con las operaciones del Arts, el Villamagna y los hoteles de NH es que la entrada de un nuevo dueño supondrá la salida del actual equipo gestor. Le Meridien, que llegó a contar con dos hoteles en Barcelona y otro en Marbella además del Ritz de Madrid, ve ahora reducida su presencia a dos hoteles en Barcelona: el Ritz y el Le Meridien, ninguno de su propiedad.

La cadena propiedad de Nomura, que cuenta con una red de 140 establecimientos en todo el mundo, inicia así un cambio de estrategia hacia la explotación en España de hoteles de primera categoría, sin realizar inversiones en propiedad. Los últimos pasos de la cadena han sido vender por 80 millones de euros el Hotel Le Meridien de Barcelona manteniendo la gestión, deshacer el contrato de gestión con el Hotel Los Monteros en Marbella y, mientras, negociar sin éxito con el Grupo Palomo, la gestión del Hotel Auditórium, que con cuatro estrellas y más de 700 habitaciones será el mayor hotel de negocios en Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de abril de 2003