Reportaje:

Indignación y llanto

Durísimas críticas hacia el circuito de Suzuka tras el accidente de Kato

El mundo del motociclismo llora el gravísimo accidente sufrido por el piloto japonés Daijiro Kato en Suzuka (Japón), que ayer cumplió 27 años en la UVI del Mie Medical Centre de Yokkaichi, donde sigue en coma profundo mientras los médicos intentan salvar su vida. "No hemos observado ninguna evolución en su estado", declaró un portavoz del hospital. Sin embargo, el último parte médico aseguraba que las constantes estaban estabilizadas. Pero las lágrimas del resto de pilotos han dado paso a una indignación apenas contenida.

El primero que levantó la voz, que no el único, fue el español Sete Gibernau, compañero de Kato en el equipo Honda Gresini, quien aseguró que las medidas de seguridad de los circuitos debían adecuarse a la potencia de unas máquinas que alcanzan una cilindrada de 990 centímetros cúbicos y pueden rebasar los 250 caballos de potencia. Gibernau aseguró que nunca volvería a correr en el circuito de Suzuka. Otros corredores se expresaron de forma similar. Loris Capirossi fue uno de ellos: "Si no cambian las cosas no volveré a correr aquí". declaró el italiano. En el mismo sentido se manifestó Valentino Rossi, el vencedor de la prueba de MotoGP: "He ganado aquí tres veces, quiero mucho a este circuito, pero no estoy dispuesto a transigir con la ausencia de medidas de seguridad".

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"Sabemos que este es un circuito peligroso, pero yo creo que no se puede consentir que una persona quede paralítica o muera por culpa de un obstáculo que podía haberse eliminado". Quién así habló fue el doctor Claudio Costa, responsable de los servicios médicos de los Campeonatos del Mundo, y se refería a la existencia en el circuito de varios muros cercanos al asfalto. Contra uno de ellos, apenas a dos metros de la pista, se estrelló Kato, cuyo casco quedó roto por la mitad.

Costa fue la persona que le atendió, y quien le reanimó cuando sufrió una primera parada cardiaca en la propia pista. Luego vendrían otras, en las que también se le consiguió reanimar. El piloto japonés sufre gravísimas lesiones en la cabeza, la nuca y el tórax y, en caso de que consiguiera sobrevivir, quedaría tetrapléjico de nariz para abajo.

La actual era la segunda temporada que Kato disputaba en la categoría de MotoGP, la máxima del motociclismo mundial. La pista de Suzuka se le daba particularmente bien. En 1996, corriendo como piloto invitado, sorprendió a todos al finalizar tercero en los 250cc, tras el italiano Max Biaggi y su compatriota Noriyasu Numata. Un año después, también como invitado, ganó la carrera en ese circuito, victoria que repitió en 1998 entre el fervor de un público que le adora y que por entonces no comprendía que Honda, la marca a la que pertenece, no le diera una moto en propiedad y le convirtiera en piloto oficial.

En 2000 lo consiguió. Finalizó el Mundial en tercera posición, por detras del francés Oliver Jacques y de Shinya Nakano. Un año después logró el gran triunfo de su carrera, al conquistar el Mundial de manera aplastante. La pasada temporada subió a MotoGP, en la que figuraba entre el grupo de corredores que podían amenazar la supremacía de Rossi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 07 de abril de 2003.

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