Reportaje:

Estrés postraumático, la secuela incruenta de las guerras

El psiquiatra Manuel Trujillo avisa que la población de Irak y de los países de su entorno sufrirá patologías mentales

A las explícitas secuelas cruentas de la guerra se suman otras menos evidentes, pero igualmente perversas para la colectividad: las mentales. El máximo responsable del servicio de salud mental de Nueva York, el psiquiatra español Manuel Trujillo, abundó ayer en Alicante en esta tesis y aseguró que en en caso de guerra, el estrés postraumático, anomalía psíquica que "afecta gravemente a la salud", tendrá una gran incidencia entre la población de Irak y de los países de su entorno, así como entre los militares que intervengan en el conflicto, con independencia del bando.

El experto, que declinó hacer un pronóstico sobre la posible prevalencia de esta enfermedad entre el principal grupo de riesgo, apuntó que estudios empíricos atestiguan que entre el 30 y el 80% de los veteranos de guerra supervivientes a acciones militares desarrolló este mal. "Si la guerra es impopular, las repercusiones son peores", subrayó. Trujillo descartó, no obstante, que la ciudadanía contraria al conflicto bélico pese a la postura oficial de sus países -como es el caso de la española- sufra estos efectos patológicos. "Lo vivirán con un sentimiento de relativa desmoralización y escepticismo, así como una minusvalorización de la clase política, dado que no le ha respondido, pero sin efectos medibles clínicamente".

La anomalía psíquica afecta gravemente a la salud de quienes la padecen

El impacto que el contexto prebélico tiene en el comportamiento emocional es "mucho más intenso" entre las personas que están en riesgo dado que, prosiguió el psiquiatra, son ellas las que corren el peligro de perder su vida si se desencadena la batalla. Los menores son, a su juicio, un grupo especialmente sensible, en tanto que el estrés postraumático en la infancia condiciona el desarrollo de su personalidad. "La infancia determina a la persona", según Trujillo. El especialista recomendó evitar las imágenes bélicas en la televisión.

Tras considerar oportuno el seguimiento que se hace desde los mass media, el psiquiatra resaltó la importancia de los medios de comunicación para combatir la anomalía mental. "La cobertura que se dio del 11-S nos ayudó mucho desde el punto de vista de salud mental".

El jefe del Departamento de Psiquiatría del Hospital de Bellvue de Nueva York acudió a la Clínica Mediterránea de Neurociencias para exponer los efectos de los múltiples casos de estrés postraumático que se produjeron tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, y las consecuencias que en este sentido podría tener una guerra contra Irak. El estrés postraumático es una patología que afecta "gravemente a la salud", dijo el psiquiatra. El organismo humano que sufre estrés, según explicó, segrega unas hormonas que intoxican el cerebro y disminuyen la capacidad inmunológico, así como las facultades de concentración y de memoria.

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