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La estocada del 'matador'

A sus 40 años, Carlos Sainz (Citroën) iguala en Turquía el récord de victorias (25) en el Campeonato del Mundo de Rallies

Nada se torció en la última jornada y Carlos Sainz (Citroën) pudo volver a degustar el dulce sabor de la victoria. Durante el largo fin de semana estuvo corriendo por las rutas arenosas del Rally de Turquía, protegido por el Ejército en todos sus tramos por la amenaza de la guerra contra Irak, y su talento acabó por llevarle a la victoria. En este rally, que se estrenaba en el Campeonato del Mundo y donde muchos de sus compañeros fracasaron, el español, de 40 años, se alzó con un triunfo que le reconcilió con el peldaño más alto del podio. No lo pisaba desde que en mayo del año pasado se impuso en el Rally de Argentina.

"Aún no estamos al ciento por ciento", confesó luego un ilusionado Sainz, "pero esta victoria es importante para mí. Desde el punto de vista moral, me reafirma en que no tenía por qué pasar un año sabático". Campeón mundial en 1990 y 1992 con Toyota, los mejores días del madrileño parecían haber pasado. Con un importante cúmulo de desgracias a sus espaldas, Sainz fue alimentando una leyenda de piloto tocado por la mala suerte. En la mente de todos los aficionados está todavía su desesperación y la de su copiloto, entonces Luis Moya, cuando el coche se les murió a sólo 500 metros de convertirse en campeones por tercera vez en el Rally de Inglaterra de 1998. O aquel desajuste horario en Australia, en 2000, cuando se paró para perder tiempo y fue finalmente penalizado.

Tal vez por todo ello esta temporada le costó encontrar un coche para acudir al Mundial. Afirmó y repitió que no correría si no contaba con un vehículo puntero que le permitiera aspirar a la victoria. Pero cuando Citroën le ofreció su tercer volante para el campeonato, las condiciones económicas fueron tan drásticamente recortadas que tuvo que renunciar prácticamente a la mitad del contrato que tenía en Ford. Lo soportó porque, aun así, seguía percibiendo una cifra importante. Pero el copiloto que le había acompañado en su carrera mundialista se descolgó. Moya prefirió abandonar.

Así, pues, sin previo aviso, Sainz se encontró con un Xsara en sus manos, pero sin copiloto. Lo resolvió recuperando a un hombre con quien el año pasado había disputado ya una carrera, Marc Martí, ex copiloto de Jesús Puras. El panorama no pintaba muy bien porque, además de la adaptación al coche, debía también aprender a coordinarse con Martí.

Sin embargo, las cosas comenzaron a funcionar ya desde la primera carrera del Mundial. En el mítico Rally de Montecarlo, Sainz subió al último eslabón del podio -acabó tercero-, demostrando que, con un coche fiable, sus dotes de pilotaje y sus reflejos seguían estando ahí. Concluyó luego noveno en Suecia. Y entró el pasado fin de semana en Turquía con muchas esperanzas.

Sainz se mantuvo siempre en el grupo de cabeza y supo aprovechar los problemas de sus inmediatos rivales. El noruego Peter Solberg (Subaru) sólo mantuvo el liderato dos tramos, antes de romper la suspensión y abandonar. Luego, el finlandés Harri Rovanpera (Peugeot 206) aguantó la presión hasta la mitad de la segunda etapa, cuando sufrió un problema de los amortiguadores. Antes cayeron otros: Loeb, Auriol, Schwarz y Gonholm (acabó 9º).

Sainz se encontró después con el liderato y ya no lo soltó. Decidió no tomar más riesgos de los puramente necesarios y ver la reacción de sus inmediatos rivales. Y acertó. Su experiencia le dictó el camino a seguir. Desde que logró evitar un bloque de piedra en la carretera de la décima especial -donde sucumbieron varios pilotos- todo le fue rodado. Se anotó su 25ª victoria en el Mundial en 168 rallies disputados e igualó el récord que ostentaba en solitario su compañero de equipo, el británico Colin McRae. Subió al podio por 85ª vez en su carrera.

Ganó con 47 segundos de ventaja sobre el británico Richard Burns (Peugeot) y 1m 47s sobre el belga François Duval. Y se colocó tercero en el Mundial, con 16 puntos, a dos de Burns y uno de McRae. "Ha sido una victoria del tesón, la constancia, el buen hacer y el trabajo de equipo", concluyó el matador madrileño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 02 de marzo de 2003.

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