El adiós del rey Hussein
El monarca volvió a Jordania por miedo a un golpe
Cuando el rey Hussein interrumpió hace pocos días en Estados Unidos su
tratamiento contra el cáncer y regresó precipitadamente, aunque sólo fuera
por unas horas, a Jordania, lo hizo por dos razones: una, para acusar a su
hermano Hasán de colocar al país al borde de un golpe de Estado, y otra,
para sustituirle en la sucesión por su primogénito, Abdalá. Hussein,
piensan cuantos le rodean, se muere. Aun así, tuvo fuerzas suficientes para
escribir a mano una carta de seis folios que entregó a su hermano en una
agotadora reunión de siete horas: "Trataste de fragmentar y politizar al
Ejército, por lo que me vi obligado a intervenir", escribió el rey. El
nombramiento de Abdalá, hijo del rey con su segunda esposa, la británica
Muna, no ha gustado a la reina Noor, la cuarta y actual, que defendía a su
propio primogénito, Hamzeh, como sucesor al trono. Parece, sin embargo, que
no todo está perdido para ella: Abdalá, de 37 años, ha sellado con su padre
un pacto de caballeros por el que Hamzeh, de 18, será su propio heredero.
Después de poner orden, el rey regresó a la clínica de Minnesota, donde el
martes será sometido a un nuevo trasplante de médula ósea, después de
varios días de quimioterapia.


























































