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Crónica:FÚTBOL | La jornada de Liga

El Celta paga su falta de ambición ante el Málaga

Un golito tempranero y a verlas venir. Está por ver que el tanto que marcó José Ignacio en el minuto cuatro de partido fuera la mejor forma con la que el Celta pudo encarar su partido en La Rosaleda, y es que a partir del ahí apenas dio señales de vida. Se echó descaradamente atrás, se dejó dominar, perdió el contacto con el balón, y nunca más pisó el área rival. Bien es verdad que la ofensiva del Málaga no le incomodó en exceso, porque el equipo de Peiró estuvo de nuevo falto de ideas para culminar su dominio con oportunidades de gol. Y las pocas veces que lo hizo, el Celta siempre tuvo una respuesta solvente en las manos de Cavallero. Sólo en los primeros cinco minutos de la segunda parte el meta argentino tuvo que emplear toda su agilidad para detener sendos lanzamientos ajustados de Josemi y Canabal, y toda su astucia para resolver un mano a mano con Dely Valdés, al que ya en el primer tiempo le obligó a ajustar tanto un lanzamiento que el panameño acabó echando el balón fuera en la oportunidad más clara del Málaga en todo el partido.

MÁLAGA 1 - CELTA 1

Málaga: Contreras; Josemi, Fernando Sanz, Roteta, Iznata (Sandro m.74); Manu, Romero, Gerardo, Nacho (Koke m.58); Canabal (Leko m.65) y Dely Valdés. Celta: Cavallero; Velasco (Silvinho m.67), Cáceres, Sergio (Berizzo m. 45), Juanfran; Ángel, Luccin, Mostovoi, José Ignacio, Gustavo López (Jesuli m. 74); y Edu. Goles: 0-1 M.4. Internada de Edu que antes de encarar a Contreas pasa a José Ignacio que marca sin oposición. 1-1 M.87 Koke remata de cabeza a bocajarro un balón que había quedado suelto tras varios rechaces en el área. Árbitro: Mejuto González. Expulsó a Mostovoi por doble tarjeta amarilla, y amosnestó a Fernando Sanz y a Juanfran. Unos 15.000 espectadores en La Rosaleda.

El Celta se encomendó a la mala suerte del Málaga. Y al final pasó lo que tenía que pasar, lo que se presagiaba desde que mediada la primera parte el Málaga convirtiera el partido en un asedio constante al área rival, y lo que posiblemente merece un equipo tan rácano.

Faltaban sólo dos minutos para el final, y en uno de esos numerosísimos balones que quedaron suelto en las inmediaciones de la portería de Cavallero, el canterano Koke metió con astucia la cabeza anticipándose al intento de despeje de Berizzo y certificó un empate que castigaba la falta de ambición de un equipo que pelea en los puestos altos de la clasificación. Con partidos como el de ayer no tiene explicación que el Celta no esté sumido en el gigantesco atasco de mitad de la tabla.

Al Málaga sí le vino bien el gol tempranero del Celta, porque fue la mejor forma de despabilar y de lanzarse en busca del gol -en los últimos cuatro partidos sólo había marcado uno a balón parado-. Con notables bajas, especialmente las de Darío Silva y Musampa, el Málaga dominó la situación, aunque abusó de los centros frontales, que eso si provocaron muchos saques de esquina (10) y barullos en el área, hasta que en uno de ellos, sentenció Koke.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de febrero de 2003