Dos periodistas vascos y su hijo salvan la vida al fallar una bomba de ETA
El artefacto, con dos kilos de explosivos, estaba conectado a la puerta de su casa
La bomba estaba camuflada en una maceta colocada en el descansillo de
acceso a la vivienda. Un cable unía el explosivo a la puerta del piso,
situado en una sexta planta. Mediante un sofisticado sistema electrónico,
nunca utilizado hasta ahora por la banda, la apertura de la puerta hubiera
desencadenado la explosión. Dado el grado de conocimiento de los
movimientos de sus víctimas, los terroristas no ignoraban que cada mañana,
en torno a las nueve, el matrimonio abandonaba el piso con su hijo para
llevarlo a la guardería y desplazarse a sus puestos de trabajo. Intxausti
había sido señalada en el vídeo Periodistas, el negocio de mentir, que ha
distribuido la revista que dirige Pepe Rei, ex redactor jefe de Egin. La
periodista de EL PAÍS ha sido reiteradamente atacada durante los últimos
años desde los medios de comunicación próximos a los postulados de ETA. El
Gobierno, por boca de su portavoz, el ministro Pío Cabanillas, apeló ayer a
la fiscalía por la "muy clara ligazón" entre el vídeo de Rei y el atentado,
que fue unánimemente condenado por colectivos de periodistas, asociaciones
profesionales y partidos políticos.


























































