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OPINIÓN DEL LECTOR

Los puentes del Forum Deusto

Eduardo Uriarte, en su artículo Malos augurios del viernes, dice que "la gente más amable y sensata del nacionalismo, los del Forum Deusto, se presentaron en Madrid". Debo decir, en honor a la verdad y para correcta información de los lectores de EL PAÍS que el Consejo del Forum Deusto está compuesto por nacionalistas, no nacionalistas y ni lo uno ni lo otro. La actividad del Forum Deusto, como no podía ser de otra forma en una institución universitaria, va más allá de partidismos políticos. Fuimos a Madrid, como yo mismo, en mi calidad de presidente del Forum, leí en la introducción a la mesa redonda, con un doble objetivo. "En primer lugar, dar a conocer en la capital de España el hecho de que, en Euskadi, personas de diferentes colores políticos, vascos y no vascos, se sientan en una mesa y exponen sus puntos de vista, sobre cuestiones de primera importancia en la problemática vasca, en un clima de discreción, libertad, respeto e, incluso, convivencia. (Y llevamos debajo del brazo las Actas de los dos encuentros que llevamos organizados).

En segundo lugar la convicción del Consejo del Forum Deusto, y la mía propia, de la absoluta necesidad de privilegiar los planteamientos centrípetos sobre los centrífugos, las convergencias sobre las divergencias, los planteamientos plurales sobre los unilaterales, las soluciones en clave de identidades múltiples desechando y repudiando si fuera necesario, las unívocas, en fin, aplicando el principio de subsidiaridad, respetando la voluntad de las personas y colectividades reconociendo que nadie vive ya en una isla y no puede no tener en cuenta a su entorno próximo". Por algo hicimos nuestra la denominación de "los puentes de" Deusto formulada por un analista de la prensa vasca.

Anteponer el Forum Deusto al profesor José Ramón Recalde, como hace Uriarte, es un sinsentido total. Fue el Consejo del Forum quien le invitó a la mesa de Madrid, así como a participar como ponente en el Segundo Encuentro sobre la Convivencia en la Sociedad Vasca en el Campus de San Sebastián de nuestra universidad. Además las actas del Primer Encuentro están dedicadas a su persona. Permítaseme añadir que, privadamente esta vez, se nos ha acusado también, de poco nacionalistas, pues en la mesa redonda de Madrid, de cuatro ponentes, solamente uno lo era.

Estos comentarios me reafirman en la bondad del camino emprendido: desde el inequívoco rechazo al mundo del MLNV, no unos contra otros sino unos con otros, en el respeto a la divergencia. Aunque hoy suene a música celestial. O quizás precisamente por eso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de febrero de 2003