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OPINIÓN DEL LECTOR

Barreras

Hay muchas barreras arquitectónicas y, sobre todo, barreras sociales, que son las más difíciles de eliminar, que impiden a disminuidos y discapacitados integrarse con normalidad en nuestra sociedad, así como también hay muchas personas que todavía no se han creído que muchos de ellos pueden hacer una vida normal en el trabajo y en la vida cotidiana.

Resulta sorprendente que un discapacitado tenga que dar el 25% de su insuficiente paga para acceder a un centro ocupacional, y que casi todos los centros de acogida de discapacitados tengan que estar a expensar de subvenciones autonómicas, nacionales o europeas.

Es hora de que esta situación se acabe y se asuma desde el Gobierno un plan para el desarrollo e integración de los discapacitados, y no haya que estar mendigando por las distintas administraciones.

También en el tema educativo sufren deficiencias graves: todos los cursos tenemos que hacer algún acto de protesta por la falta de profesorado para integración. Este año, a las alturas que estamos de curso, en nuestro centro de Secundaria, la monitora de Educación Especial llegó a los dos meses de comienzo del curso, y todavía nos falta un especialista de Logopedia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 2003