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OPINIÓN DEL LECTOR

Palizas a la salida de clase en Huelva

El pasado día 17 de enero, a la salida del colegio Colón Hermanos Maristas de Huelva, a las 14.30 horas, un grupo de cuatro o cinco delincuentes, de una edad entre los 16 a 17 años, sin mediar ningún tipo de provocación y de forma cobarde, por la espalda, agredieron a mi hijo de 15 años de edad, que salía de dar clase del mencionado colegio. Debido a las heridas y lesiones que le infringieron, tuvo que ser atendido en el Servicio de Urgencias y cuidados Críticos del hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva. Al día siguiente procedí a presentar la correspondiente denuncia, aunque, según me han informado, en el caso remoto de que estos delincuentes sean identificados y detenidos, con la actual Ley del Menor, poco o nada se va a poder hacer con ellos.

Algunos padres de otros alumnos me han comentado que éste no es el primer caso, ya que una pandilla de delincuentes, que nada tiene que ver con el colegio, se dedican con cierta frecuencia a agredir, en la puerta y sus cercanías, a los alumnos, sobre todo a la salida de clase, combinando en ocasiones la agresión con el robo, marchándose posteriormente a festejar su "hazaña". Dicha situación está llegando a tal extremo, ante la total pasividad de las autoridades responsables de evitarlas, que algunos padres están proponiendo la creación de grupos de autodefensa; igualmente, los niños comentan la posibilidad de formar ellos pandillas para defenderse de los agresores.

Yo, en principio, entiendo que el camino correcto es denunciar los hechos, tanto ante las autoridades judiciales, políticas (Ayuntamiento y Subdelegación de Gobierno) y medios de comunicación, en la creencia de que las personas que tienen la obligación y responsabilidad de garantizar mínimamente la seguridad de nuestros hijos, y que disponen de los instrumentos necesarios para ello (Policía Local y/o Nacional), tomen las medidas necesarias para que delitos de ese tipo no se vuelvan a repetir, y que los padres de los afectados no tengamos que tomar otras iniciativas y medidas, en principio no deseadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 2003