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GOLPE A LA RED TERRORISTA DE BIN LADEN

Operación policial en Cataluña contra la infraestructura europea de Al Qaeda

Los 16 detenidos tenían material electrónico para fabricar explosivos y productos químicos

La policía detuvo ayer en varias poblaciones catalanas a 16 personas de nacionalidades argelina y marroquí acusadas de pertenecer a organizaciones terroristas islámicas vinculadas a Al Qaeda. En el marco de la Operación Lago, que es como se bautizó el dispositivo, participaron más de 150 policías de varias unidades y se registraron 12 viviendas en la ciudad de Barcelona, su área metropolitana y cuatro municipios de Girona, en los que se intervino diverso material electrónico para la fabricación de explosivos y productos químicos. El Ministerio del Interior aseguró ayer que los detenidos facilitaban infraestructura a grupos terroristas y tenían conexiones con células terroristas establecidas en el Reino Unido y Francia.

Los 16 detenidos fueron trasladados durante la mañana de ayer a la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, en Barcelona, y a primera hora de la tarde partieron en vehículos policiales hacia Madrid, donde está previsto que presten declaración mañana, después de que anoche se les levantase la incomunicación.

La operación policial fue dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es Guillermo Ruiz Polanco, y contó con la colaboración de la justicia francesa, que envió una comisión rogatoria. También fueron detenidas también otras nueve personas que quedaron en libertad una vez identificadas.

La importancia que el Gobierno concedió a esta operación fue tal que la anunció en A Coruña el mismo presidente José María Aznar. Tras recordar las conexiones internaciones de los detenidos, Aznar aseguró que "estaban preparando la comisión de atentados con explosivos y material químico". Sin embargo, la nota difundida ayer por el Ministerio del Interior se limita a señalar asegura que los presuntos terroristas "disponían de explosivos y productos químicos". Más adelante aclara que el material intervenido es "susceptible de ser empleado en la fabricación de explosivos". Los productos químicos, según los primeros indicios, son carburantes utilizados de manera frecuente por la industria.

Aznar, sin embargo, añadió: "No se está hablando de peligros hipotéticos o remotos, sino de algo que lo tenemos delante de nosotros y contra lo que tenemos que luchar si no queremos que nos dé graves disgustos".

La policía asegura que la red desarticulada estaba compuesta por dos grupos radicados en Barcelona y en la localidad gerundense de Banyoles. El primero estaría dirigido por el argelino Mohamed Tahraqui, de 30 años y responsable de la Falange Forkane, una organización terrorista argelina integrada en el Grupo de Partidarios de la Corriente Salafista. Se trata de una escisión de la banda terrorista argelina Grupo Islámico Armado (GIA). El segundo grupo lo acaudillaba el también argelino Bard Eddin Ferdji, de 28 años.

La Operación Lago se inició a las 3.30 horas de ayer y finalizó poco después de las 9.00. En ella participaron más de 150 agentes de la Comisaría General de Información, en colaboración con la Brigada Provincial de Barcelona y unidades de los Grupos Especiales de Operaciones (GEO) y de los Tedax. En total, se registraron 12 viviendas, tres en Barcelona y su área metropolitana y nueve en municipios de Girona.

En concreto, en el número 55 de la calle de Badal, en el barrio barcelonés de Sants, la policía detuvo a Mohamed Tahraqui, de 30 años; Hadj Benseguier, de 32, y Abdelkader Lofti. En Santa Coloma de Gramenet, localidad vecina a la capital, fue arrestado Larbi Belkebir, de 35 años, mientas que en Sant Boi de Llobregat, también en la conurbación barcelonesa, fueron detenidos Othmane Chihane, de 27 años, y Abdelouaoab Liacha, de 31. Este último quedó después en libertad.

Del mismo modo, la policía realizó otras 19 detenciones en cuatro poblaciones de Girona, aunque ocho de los arrestados quedaron en libertad poco después. Los 11 detenidos que finalmente fueron conducidos ante el juez son: Larbi Ben Ahmed Allarg, de 28 años; Ali Kaouka, de 28; su hermano Souhil; Smail Boudjelthia, de 30, y El Amin El Ghzaou, todos ellos arrestados en Banyoles. En el municipio de Olot fueron detenidos Mohamed Benhamou, de 29 años; Bard Eddin Ferdji, Said Al Houjad y Halid Alhouja. Finalmente, en la población de Salt fue arrestado Youb Saoudi, de 29 años, y en Sant Jaume de Llierca la policía detuvo a Mohamed Nebbar, de 38 años. Con estas detenciones ya son 35 las personas que han sido arrestadas en España acusadas de colaboración con el terrorismo islámico desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La policía asegura que a los detenidos se les intervino numeroso material electrónico "susceptible de ser empleado en la fabricación de explosivos", como temporizadores electrónicos, mandos a distancia y conectores. Durante la operación los agentes se incautaron también de manuales sobre circuitos electrónicos, ordenadores, tres equipos portátiles de transmisión, dos manómetros de presión y "diversos escritos en árabe", según el Ministerio del Interior, que no especificó el contenido de estos documentos.

La policía intervino también a los detenidos dos bidones con líquidos que contienen hidrocarburos alifáticos, empleados como combustible en procesos industriales, además de una botella "con líquido, en el que aparecen componentes presentes en resinas y gomas sintéticas".

Conexiones europeas

La policía considera que la red que formaban los detenidos falsificaba tarjetas de crédito sustraídas y clonadas y documentos personales para uso de los activistas. También asegura que los detenidos adquirían material de telecomunicaciones para enviarlo a Argelia y Chechenia. En concreto, a la policía le consta que habían adquirido dos emisores y una antena en Barcelona y que se habían interesado por otra emisora con un alcance superior a 3.000 kilómetros. Además, se les acusa de facilitar infraestructura y apoyo logístico a algunos de los supuestos terroristas islámicos detenidos en los últimos meses en Francia y el Reino Unido.

La operación ha sido fruto de la colaboración entre distintos servicios de información e inteligencia frances, británicos e italianos, además de españoles. El ministro de Interior británico, David Blunkett, declaró aoche que su departamento estaba estudiando las implicaciones de la operación realizada en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de enero de 2003