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Luis Aragonés da marcha atrás

El técnico retrasa su adiós hasta junio y, tras una tensa reunión, obliga a Gil a pedir perdón a los jugadores

Luis Aragonés seguirá como técnico del Atlético hasta el próximo mes de junio. Esa es su intención actual, aunque después, pese a que le resta un año de contrato, se marchará. Así quedó ayer sellado tras una durísima reunión de más de tres horas con el presidente rojiblanco, Jesús Gil, y el director deportivo, Paulo Futre, que, también de momento, seguirá en el club. Luis, que la noche anterior, había anunciado su dimisión en caso de que el dueño del Atlético no le destituyera, consiguió que Gil aceptara la condición de pedir perdón a los jugadores a los que había atacado el pasado domingo -Carreras, Otero y Santi-. El técnico también exigió al dirigente que le asegurara que nadie del club había contactado con otros técnicos para relevarle. Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club, jugó el papel de conciliador entre las partes.

Luis estaba decidido a dimitir desde que abandonara el pasado miércoles el estadio jerezano de Chapín, donde el Atlético ganó al Xerez en la Copa. El día anterior, Bernd Schuster, técnico del Xerez y ex alumno suyo, había cenado con él en el hotel de concentración de los rojiblancos. El alemán le confesó que alguien del Atlético se había puesto en contacto con él. Un día después de esa charla, una vez concluido el partido copero, Luis se sentó en el recibidor del hotel jerezano y repitió una y otra vez hasta las cuatro de la madrugada que se iba: "Me la han jugado y me marcho".

El miércoles Luis lo tenía claro, pero ayer, con una mueca de amargura abandonó el chalé de Jesús Gil y sólo deslizó un mensaje a los periodistas que se amontonaban junto a su coche: "Mañana entrenaré y después hablaré". "No estoy decepcionado, sólo un poco cansado", agregó antes de eludir la pregunta clave sobre su continuidad y pasarle la patata caliente a Gil: "Ya os lo contará el presidente".

Futre, con la cara aún más desencajada que Aragonés, fue quien se atrevió a asegurar que el entrenador seguirá "hasta junio" y que en ese paquete también estaban él y su equipo, los ex jugadores Manolo y Abel. "Hasta junio nos quedamos todos...., aunque nunca se sabe". Y por último Jesús Gil habló. Y confirmó las palabras de Futre. Y, a pesar de las caras de funeral de sus compañeros de partida, se empeñó en calificar la cumbre de "reunión de amiguetes", en vez de gabinete de crisis.

El presidente del Atlético aceptó pedir perdón a los tres jugadores a los que había menospreciado en público el pasado domingo. Al respecto, Gil subrayó a los periodistas: "Especialmente le pediré disculpas a Santi, al que conozco hace un montón de años y es un gran chaval", dijo el dirigente. De hecho, Gil ya se había excusado personalmente con Santi, uno de los capitanes del equipo.

Sobre la dimisión de Luis, Gil ni siquiera quiso entrar a valorarlo: "Luis y yo tenemos feeling", repitió una vez más. "Nunca ha estado cuestionado, es una intoxicación interesada", dijo el propietario del Atlético, esparciendo la responsabilidad lejos de su parcela. No sólo negó la marcha del veterano técnico y del director deportivo, sino que fue más allá: "Aunque los resultados sean malos aquí aguantamos todos".

Lo cierto, es que Aragonés ya ha cobrado toda la ficha de esta temporada por anticipado. Algo que dificulta la negociación para rescindir su contrato. El propio Luis, cuando anunció su posible marcha, aseguró que quería cobrar hasta la última peseta. La plantilla y el entrenador, sin embargo, aún no han percibido algunas primas de la temporada anterior.

La secuencia que ayer vivió su penúltimo episodio la desencadenó Gil el domingo pasado, cinco horas después de que el Atlético perdiera ante el Villarreal su cuarto partido consecutivo, cuando señaló directamente a Carreras, Otero y Santi como culpables de la derrota y aseguró que "no daban la talla". Al día siguiente, los tres afectados le respondieron con dureza. La mañana después fueron Aguilera, el capitán, Luis Aragonés, el técnico, y Futre, el director deportivo, quienes censuraron al dirigente. Sin embargo, el tono de Luis ese día, el pasado martes, no presagiaba su estallido del miércoles. Pero, en las siguientes 24 horas, fue el propio técnico quien revolucionó al entorno. "Me marcho, yo no puedo trabajar en estas condiciones". Un estallido, al parecer provocado por las confidencias de Schuster. Hecho éste que el presidente también desmintió ayer. Al igual que negó a sus interlocutores que haya negociado una posible venta del club. Gil, a la espera de la inminente sentencia por el caso Atlético, que le podría quitar la propiedad del club (se le acusa de haberse apropiado de sus acciones fraudulentamente), aclaró que lo que ha vendido es la gestión del carné atlético a un banco de Estados Unidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de enero de 2003