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Reportaje:

El frío invierno de Somarriba

La bicampeona del Tour sigue sin patrocinador y corre, un año más, peligro de quedarse sin 'su' carrera

A día de hoy, la mejor ciclista española de la historia está al descubierto. Es una situación que se repite un año, y otro, y otro... No tiene patrocinador, ni equipo, ni apoyo para competir este año en el Tour de Francia, el Giro de Italia o la Vuelta a España femenina, competición que este año se celebra por primera vez.

Joane Somarriba tiene 30 años, los perfectos para seguir en primera línea sobre la bicicleta, pero demasiados como para dejarse engañar; tiene un marido, Ramontxu González Arrieta, ciclista retirado, que le ayuda a pasar estos crudos inviernos; y tiene un importante asidero: una beca ADO.

La situación de Somarriba no es mejor que la de otras ciclistas, sólo que ella ha ganado dos Tour de Francia (años 2000 y 2001), un Giro de Italia (2001) y se colgó la medalla de bronce en el último Mundial de fondo en carretera. Es ese metal logrado en Zolder (Bélgica) el que le ha garantizado la beca para preparar el Mundial de octubre y las pruebas de la Copa del Mundo. Sólo eso ya le proporciona a la corredora de Sopelana una tranquilidad de la que carecía el invierno pasado: "Si no tuviera la beca, estaría pensando en la retirada", lo cual ya es mucho a estas alturas. Pero eso no le llena a Joane, en absoluto. La aspiración de cualquier ciclista es el Tour. Y, hoy por hoy, no está asegurada su participación.

¿Qué necesita para ello? Bien sencillo: un equipo. Para lograrlo sólo se requieren entre 250.000 y 300.000 euros, una cantidad irrisoria en el profesionalismo. Si no, comparemos: los patrocinadores de Lance Armstrong, también ganador del Tour, aunque masculino -y por cuatro veces-, le procuran unos ingresos anuales de más de ocho millones. Es decir, unas 30 veces más de lo que necesitaría todo el equipo de Somarriba para subsistir, que se podría crear sólo con el dinero que pide Armstrong en dos horas de conferencia.

Esos cálculos no dejan de ser ciencia ficción. Somarriba se encuentra con la realidad a diario y se desespera. "El tiempo pasa y tengo todo en contra para que pueda salir el equipo. Y tenemos la Vuelta a España en abril". A sus compañeras del año pasado no les puede pedir que esperen más para seguir a su lado. "Algunas tienen la opción de ir a Italia, como Eneritz Iturriaga o Dori Ruano. Les he dicho que se busquen la vida. A mí también me han llamado, pero nunca volvería a Italia. Ya no soy una niña", insiste. Así que sólo correrá si puede formar un equipo en España.

En el peor de los casos, tendría otras opciones, como ir al Tour en calidad de cedida en un equipo ya formado, pero sin garantías de recibir un sueldo. Sin embargo, ella tiene una dignidad: "No me voy a arrastrar por las carreteras. Sin patrocinador, no podré correr el Tour". Y menos la Vuelta o el Giro. Eso sí, si la tendencia cambia al final y acaba corriendo, ella no se arruga: "Si voy al Tour, voy a ganarlo".

Ya ha empezado a entrenarse. "Quiero comenzar la temporada en la San Remo-Varese", la primera prueba de la Copa del Mundo, en marzo. Trabaja como si sus penurias formaran parte de su profesión. "Soy optimista, aunque haya momentos en que se te baje la moral". Es su manera de templar el frío invierno.

Limosna por ganar

2001 fue un año mágico para Joane Somarriba. Desde el punto de vista deportivo, poco más se puede pedir: campeona del Tour y del Giro, las dos grandes carreras del calendario profesional. A poco más se puede aspirar. Sin embargo, toda aquella gloria deportiva esconde miserias, demasiadas para una ganadora de su talla.El Alfa Lum, el equipo italiano con el que consiguió aquellas victorias, aún le debe la mayor parte de su sueldo. Así de sencillo y así de crudo. De las 12 mensualidades correspondientes a 2001, Joane Somarriba sólo ha cobrado dos. Y ha transcurrido un año y medio. Ella no lo mira con rencor, sino con resignación: "Les debo mi cambio de corredora mediocre hasta llegar a lo más alto, pero te prometen todo lo que pueden y más. Y al cobrar siempre hay problemas".Si eso ocurre con la campeona, ¿qué situación les espera a las demás?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de diciembre de 2002

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