Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los dueños reconocen la situación ilegal de dos perros que mataron a un hombre

Los perros peligrosos que mataron en octubre pasado al vecino de Carcaixent Juan José Plaza no estaban legalizados, según reconocieron ayer sus propietarios ante la titular del juzgado número 1 de Alzira. Tan sólo iniciaron los trámites para la tenencia de animales peligrosos al día siguiente del suceso. Plaza murió después de saltar con su cuñado el muro de un huerto donde habían escondido los dos previamente unas placas de mármol que habían sido robadas.

La ley exige que para estar en posesión de este tipo de animales -rotweiler cruzados de mastín- sus titulares superen unas pruebas psicofísicas, además de carecer de antecedentes penales. Únicamente el dueño de uno de ellos, el que responde al nombre de Tysson, Juan G., había contratado una póliza de seguro, en el mes de julio, tras la denuncia presentada por una vecina de Carcaixent después que ambos perros la hirieran en un brazo y mataran a su gata a las puertas de su domicilio.

El asesor jurídico de los familiares de la víctima, Daniel Rodrigo, hizo hincapié a la salida del juzgado en que los acusados "tenían conocimiento claro de sus obligaciones porque fueron advertidos por su propia veterinaria". De ahí que califique los hechos como "una infracción reglamentaria clarísima y flagrante".

Rodrigo considera que los perros actuaron en la madrugada del 3 de octubre "como dos armas letales" y que se reafirma en su calificación de "imprudencia temeraria con responsabilidades penales y civiles".

Tanto los dos imputados como su letrado declinaron manifestarse ante los medios de comunicación, tan sólo el padre de uno de ellos, dijo que su hijo, S.M., se encontraba "bien aunque un poco nervioso".

Entre la vida y la muerte

La viuda de Plaza que tiene dos niños de corta edad, recriminó en diversas ocasiones a los dueños que en ningún momento se interesaran por la salud de su marido durante los 15 días que se debatió entre la vida y la muerte en el hospital de Alzira, donde sufrió la amputación del brazo derecho y de las dos piernas.

La juez Pilar Jiménez de Parga citará en breve al guardia civil que logró rescatar a Juan José, todavía con vida, de las garras de los canes. La magistrado efectuó la pasada semana una inspección ocular de la finca donde ocurrieron los hechos y en la que todavía permanecen los dos perros protagonistas de la agresión, de nombres Tysson y Batiste.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de diciembre de 2002