Los secuestradores de la farmacéutica contactaron diez veces con la familia

Primero pidieron dos millones de pesetas como rescate, luego lo subieron a 250

"No puedo aguantar más... son 32 días y 33 noches. ¿A qué jugáis? ¡Pagad ya! No me veréis más. No aviséis a la policía". Estas súplicas desesperadas de Maria Àngels Feliu corresponden a uno de los más de diez contactos fiables que la familia Feliu mantuvo con los secuestradores de la farmacéutica de Olot.

Ayer, en la Audiencia de Girona, los familiares de Feliu aseguraron que estaban dispuestos a pagar y prepararon elevadas sumas de dinero. Diversos intentos de pago se frustraron en el último momento porque los secuestradores detectaron la presencia de la policía. Las peticiones económicas fueron creciendo paulatinamente, pasando de los dos millones de pesetas hasta los 250 millones.

Tomàs Feliu, hermano de la secuestrada, explicó ayer que el primer intento de pago consistió en arrojar una caja con dos millones de pesetas en un contenedor de basura de una calle de Olot. La Guardia Civil lo recuperó porque nadie fue a recogerlo. Los secuestradores no habían especificado la cantidad, aunque se dio por supuesto que ese pago sería un gesto de "buena voluntad" al que debían seguir nuevas demandas económicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 11 de diciembre de 2002.

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