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Reportaje:13ª jornada de Liga | FÚTBOL

"Pasar y correr, pasar y correr"

Denoueix triunfa en la Real con el estilo del Nantes: movilidad y espacio

"Estudioso, detallista, riguroso, paciente, trabajador en la dificultad, austero y congeniable con la sociedad vasca en general y la guipuzcoana en particular". La definición de Reynald Denoueix, entrenador de la Real Sociedad, que hoy (21.30, La 2 y televisiones autonómicas) visita al Sevilla, corresponde a un entrenador vasco que le conoce desde hace años y que no se sorprende de los resultados del equipo donostiarra.

En la práctica, Denoueix no ha hecho sino seguir a pies juntillas la primera lección del Nantes, la que inspira toda su escuela: "Pasar y correr, pasar y correr". Ésa es la base, la ideología, el fundamento. Se trata de pasar bien el balón y correr mucho. Cuanto mejor se pase y más se corra, más invencible será la jugada. La Real tiene lo primero: Xabi Alonso, De Pedro, Karpin, Aranzabal o Nihat son futbolistas acreditados en el toque. Lo de correr fue tarea de Denoueix, que determinó una pretemporada exigente en el trabajo físico para extraer frutos de modo inmediato.

Todo se basa en pasar y correr. La escuela del Nantes, el club originario de Denoueix, es un referente en Francia desde los años 70. En su pugna con el Auxerre, ha ganado en los últimos. Ha creado un estilo que ha acabado imponiéndose al de su antagonista, en el que prevalece el aspecto físico. Ahora ha ido un poco más allá y la actual Real es algo así como un resumen de esos planteamientos. Si el Auxerre es la fuerza, el Nantes es la frescura. Es decir, si uno es el músculo, el otro es la idea.

Agotada la vía Toshack, el enamoramiento sin argumentos, la Real se encontró en la tesitura de dar un golpe de timón. Denoueix era la primera opción, entre otras. Prevaleció su espíritu de cantera, su virtud de trabajar en equipo, su discreción, su vocación de formador de futbolistas..., razones que le habilitaban en la sociedad guipuzcoana, que había vivido los sobresaltos personalistas de John Toshack y Javier Clemente, dos entrenadores volcánicos y acostumbrados a fagocitar la propia identidad del equipo.

Denoueix lo cambiaba todo. Su discreción contrastaba con el ego de sus predecesores y su filosofía futbolística trascendía a la improvisación. El Nantes, en el que ha cursado toda su carrera como jugador y entrenador, se basa en una idea: movilidad y espacio, que, traducido al campo, significa pasar y correr. El balón se da e inmediatamente se gana el espacio siguiente.

La Real lo ha entendido en apenas dos meses. Quizás, porque es la lección más diáfana del fútbol. Denoueix quiere el balón para ganar terreno. Se defiende el balón para avanzar, para superar las barreras y acercarse a la portería, donde el talento individual prevalece sobre cualquier consigna estratégica.

"Ahora mismo, la Real es lo más parecido al Manchester United. Es algo así: combinaciones urgentes para ganar el campo y descontrolar al contrario", afirma el entrenador vasco ya aludido. Así sólo depende de sí misma.

Denoueix ama la música clásica, no come ni con el presidente y vive cerca de las instalaciones de la Real. No quiere perder tiempo. Sólo piensa en pasar y correr, en llegar antes que nadie al punto de destino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de diciembre de 2002