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Reportaje:Liga ACB | BALONCESTO

Bases al por mayor

El Real Madrid ha contratado a doce directores de juego en tres años

Lesiones de los directores de juego titulares. Pocos jugadores extracomunitarios en el mercado. Comunitarios baratos pero malos. Canteranos silenciosos y veteranos que se conforman con actuar de tercer base. Una gran variedad de contratos temporales y una serie inimaginable de cláusulas contractuales favorables para el club. Esta es la lista de razones que esgrime el Real Madrid, un club que ha utilizado doce bases en tres años; el último, Damir Mulaomerovic, el croata fichado esta semana para sustituir a Michael Hawkins. Los otros diez que completan la curiosa orla son Jennings, Galilea, Roberto Núñez, Sasha Djoerdjevic, Raúl López, Toñín Llorente, Jaumin, Attruia, Victoriano y Raúl Mena.

"Quien afirma que fichar a tantos bases es un fracaso es que desconoce el mercado. Para esa posición hay pocos extracomunitarios, que además son caros, y comunitarios baratos con perfil bajo", atestigua con énfasis Sergio Scariolo, técnico del Madrid las tres campañas anteriores. La misma tesis defiende el actual entrenador, Javier Imbroda.

La destitución de un angustiado Hawkins se venía anunciando desde hace tiempo. "Desde el segundo partido en casa vio al público en su contra y se sintió desamparado. A partir de ahí, se hundió y me llegó a pedir el cambio en varios encuentros a los cuatro minutos de saltar al parqué. Eso no es normal", confiesa con cierta pena Imbroda. De alguna forma, ha pagado una pretemporada planificada deprisa y corriendo, lo que limitó las posibilidades de otros fichajes. Además, se le ha exigido demasiado a un jugador con alma de segundón más que de líder. Imbroda comenzó a estructurar el equipo demasiado tarde debido a que dirigió a la selección en el Mundial de Indianápolis. A su vuelta intentó traer a Holden y Edney, los hombres brújula del CSK de Moscú y Benetton de Treviso respectivamente; pero ya era tarde, pues optaron por renovar con sus equipos tras exigir demasiado dinero. Definitivamente se contrató a Hawkins, al que Imbroda debía conocer bien, puesto que hace dos cursos jugó en el Barcelona. El técnico melillense decidió que Victoriano y Mena serían sus acompañantes en el puesto de uno.

El desatino de Imbroda con Hawkins no es nuevo. La maldición de los bases del Madrid comenzó a cuando Scariolo cogió al equipo en la temporada 99/00. En el entorno blanco revoloteaba con intensidad la posibilidad de fichar a Djordjevic, una estrella a la que el Barça no había renovado. Hasta que la operación se concretó, el club se cubrió las espaldas con Keith Jennings. Tan poco confiaba en este ex jugador de Estudiantes que en la letra pequeña de su contrato se estipuló que si se fichaba a otro jugador no cobraría lo que restaba de ejercicio. Jennings jugó sólo cuatro partidos.

Curiosamente, tras la llegada de Djordjevic al que más oportunidades concedió Scariolo fue a Galilea, otro jugador muy conocido de la ACB, al que el técnico italiano había hecho suplente de Jennings. El tercer base de aquella campaña fue Roberto Núñez, un chaval de la cantera, que ahora triunfa en la liga italiana, en el Fabriano, donde promedia 14 puntos por partido. "Otro más de la cantera", según Scariolo, que la temporada pasada le desterró a la Liga LEB. Tampoco Imbroda le hizo caso alguno al tomar las riendas del club.

En el curso siguiente, se juntó, según Scariolo, a "la mejor pareja de bases que ha tenido el Real Madrid". La formaron Djordjevic y Raúl López. No aparecieron las lesiones con lo que fue un año tranquilo en cuanto a movimientos en el banquillo. Sólo al final, en los play off, Lucas Victoriano sustituyó como tercera variante a Roberto Núñez.

Los mayores problemas surgieron en la temporada pasada. Raúl López se lesionó en noviembre de gravedad en su rodilla y Sasha comenzó a padecer una serie de dolencias que dejaron en cuadro la punta de lanza del equipo. Además, como tercera posibilidad, estaba el veterano de 38 años Toñín Llorente, una incorporación sorprendente que confirmó la filosofía de Scariolo. "El tercer base es para un joven con futuro o un veterano sin posibilidades de progresión". En 13 partidos logra dos puntos.

Para reemplazar a Raúl López se optó por Jaumin, un belga que había pululado por el Unicaja. Tampoco convenció y a los dos meses fue sustituido por el italiano Attruia. Ambos fueron fichados con el dinero del seguro de Raúl López. Incluso sobró una parte. "Es una estupidez acusarles de bajo rendimiento, porque eran jugadores para salir del paso", se justifica Scariolo. Ahora, en el enésimo intento de salir al paso, el Madrid ha echado el lazo a Mulaomerovic. ¿La apuesta definitiva?

Mulaomerovic, el 'segundo' de Bodiroga

El despedido Michael Hawkins representaba justo todo lo contrario que su sucesor. Frente al juego y carácter apocado del estadounidense, Mulaomerovic (28 años y 1,94m), tiene una gran personalidad a la hora de orquestar un equipo exigente y no se corta cuando hay que mirar al aro y desatascar la zona contraria. Como buen profesional venido del Este, se ha curtido recorriéndose media Europa. Ha jugado en la Cibona, Fortitudo Bolonia, Efes Pilsen, Panathinaikos y Udine, equipo del que procede. El año pasado, con el Panathinaikos y de la mano de Bodiroga, se enfundó la Euroliga. No fue una mera comparsa, por cuanto fue el segundo máximo anotador del equipo en este torneo, tras el yugoslavo, con 13,5 puntos. "Es diferente a Hawkins; ofensivamente es un referente y defensivamente, aunque debe mejorar, tiene un gran fuste físico", analiza Imbroda.

La llegada de Mulaomerovic se ha debido, sobre todo, a que el croata ha rebajado sus emolumentos y al dinero que a principio de temporada se ahorró el Madrid al no tener que pagar la ficha de Alberto Angulo, ahora en el Lleida, tras ser descartado por Imbroda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de diciembre de 2002

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