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Crítica:POP

Nueva heroína adolescente

El pop adolescente tiene nueva heroína en esta canadiense de 18 años, destinada a gran esperanza de la industria discográfica merced a una propuesta que, en clave de rock, aúna varias de las referencias musicales de los menores de veinte años de 2002. Alanis Morrissette, Pink o Dolores O'Riordan, pese a ser tres personajes bien distintos, tienen su eco en el primer álbum de Avril y, por lo que se vio en el concierto de esta artista, también en su directo.

A los 16 ya estaba firmando contrato y de su primer disco lleva vendidos casi cinco millones de discos. Viéndola en directo y teniendo en cuenta los gustos musicales del mercado anglosajón, tanto éxito se hace comprensible. En su concierto en Madrid ofreció apenas las canciones de su primer elepé y ya tenía la sala llena de admiradores, si bien la exigencia de éstos parecía poca al conformarse con una propuesta que es, de momento, bastante unidimensional. Sus composiciones sonaban de manera correcta, pero se apreciaba en ellas la rigidez que toma el arte cuando se ve excesivamente sometido a las leyes del mercado masivo. Complicated, su mayor éxito hasta la fecha, My world o Unwanted, entre otras canciones, sonaban demasiado a fórmulas de laboratorio. Además, la cara de aburrimiento de sus músicos de acompañamiento, mayores que ella y con pinta de profesionales mercenarios, tampoco ayudaba a creer que lo que se estaba viendo tuviera vida auténtica. ¿Una compositora demasiado asfixiada por la maquinaria industrial? Igual es exagerado formularlo así, pero, al menos por momentos, era lo que parecía.

Avril Lavigne

Avril Lavigne (voz y guitarra), Evan Taubenfeld y Jesse Colburn (guitarra), Matthew Brann (batería), Charles Moniz (bajo). Sala Arena. Madrid, miércoles 28 de noviembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de noviembre de 2002