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'Ridi pagliaccio!'

Monty y sus 'clowns' desembarcan en el Lliure con un nutrido "Fòrum de payasos"

La troupe de clowns del célebre payaso Monty ha desembarcado para actuar en el Teatre Lliure en un momento dramático. El recientemente fallecido Josep Montanyès, que los programó, no sólo era el director del Lliure, sino el padre de Monty (Joan Montanyès), para quien puede imaginarse lo emotiva que resulta la cita. Con el corazón encogido, pues, los payasos se disponen a hacer, a partir del domingo, lo que les es propio: provocar alegría y risas. Lo harán con su nuevo espectáculo, que tiene el delicioso título de Pallassos, Fòrum 2000 & pico, una gran gala de clowns.

El montaje, que estará en cartel hasta el 5 de enero, se representará en la sala grande (Fabià Puigserver) del nuevo Lliure.

Monty, con su fiel contraugusto Oriol Boixader, Oriolo, y otros payasos como Fulgenci Mestres y Joan Valentí, se ha puesto para la nueva aventura bajo la dirección de Josep Maria Mestres. En el espectáculo, que cuenta con música en directo dirigida por Lluís Vidal, aparece, y este es otro factor que añade emotividad, el hijo de Monty y nieto de Josep Montanyès, Marcel, de siete años.

Josep Montanyès había programado con mucha ilusión el nuevo espectáculo de su hijo, de quien se sentía enormemente orgulloso. Monty y sus payasos -una de las mejores formaciones de su género en Cataluña- ya habían actuado, con gran éxito, en el Lliure el año pasado. Los que pudieron ver a Josep Montanyès en la gala de presentación de la temporada en el teatro Victoria, donde se presentó un fragmento del espectáculo que Monty y los suyos preparaban, recordarán las risas y la emoción que le causó la breve actuación. El director del Lliure estaba convencido de que el espectáculo sería otro triunfo de los payasos.

Monty, que trató esforzadamente de contener su emoción ayer durante la presentación del espectáculo, dijo al preguntársele por sus sentimientos: "Siento mucha rabia por la muerte de mi padre y porque no pueda ver el espectáculo, una rabia sorda, contenida. Estamos muy tristes, pero la vida continúa". Cada vez más emocionado, prosiguió: "Me da mucha pena que mi padre no esté. Éramos muy amigos y hablábamos mucho de teatro. Este teatro en que estamos, el nuevo Lliure, lo ha hecho él y pase lo que pase y diga quien quiera lo que diga yo lo sé, porque he visto cómo se dedicaba a hacerlo día a día, desde la primera piedra. Ahora, a punto de jubilarse, en un momento dulce, estaba muy ilusionado por ver actuar a su hijo. Se hacía el duro, pero era muy sentimental".

De sus emociones por estar en el Lliure en estos momentos Joan Montanyès dijo: "La entrada fue difícil, de hecho aún no puedo ni mirar hacia donde está el que era su despacho, pero los compañeros me han ayudado mucho".

En Pallassos, Fòrum 2000 & pico, Monty y sus clowns prosiguen su sana tarea de reivindicar al payaso como gran arte. La excusa argumental y el hilo que encadena diferentes números en los que aparecen distintas técnicas y caracteres propios del mundo del clown es una gran gala de payasos. De ella forma parte el propio público, al que se recibe (y se acredita) como colega de los artistas, en la consideración de que "todo el mundo lleva un payaso dentro". El espectáculo es también un homenaje a los grandes payasos como Pipo, Chocolat, Charlie Rivel y Popov. "El público se sentirá payaso, aunque no se incordia a nadie ni se piden voluntarios", matizó Monty.

¿Significa la alusión del título que la compañía ve el Fòrum 2004 como una payasada? "Si se interpreta así me parece muy bien", dijo Mestres. "Bueno, luego intentaremos venderle el espectáculo al Fòrum", añadió con gran espíritu práctico Boixader. "La gran libertad del payaso es que puedes reírte de todo, de este Fòrum y de todos los otros", reflexionó Monty.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de noviembre de 2002