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Una progresión basada en la mejora del saque y la volea

Hay muchas claves que pueden explicar los motivos por los que Juan Carlos Ferrero logró ayer clasificarse para la final del Masters. Sin embargo, existe un hecho irrefutable que ha resultado fundamental para que eso ocurriera: la mejora que ha mostrado tanto en el saque como en la volea. Es un jugador que evoluciona, que se niega a quedarse parado, disfrutando de los laureles conquistados. Hace un par de años, todos sus rivales sabían que esos eran, precisamente, dos de sus puntos débiles. Ahora, el saque se ha convertido en un arma que le da puntos. Y la volea, aunque con deficiencias, le permite acabarlos sin excesivos agobios.

"En superficies rápidas hay que cerrar las jugadas delante", reconoció ayer Ferrero, tras colocarse en la final del Masters por primera vez. "Todavía fallo algunas voleas, pro hay que tomar riesgos con este golpe. Ganó en la red más puntos de los que pierdo allí. Con el saque cada vez tengo menos baches. Cuando estoy positivo y me siento bien, logro bastantes puntos directos con el servicio".

El esquema básico del juego de Ferrero le permite jugar bien en todas las superficies, porque cuenta con dos golpes impresionantes desde el fondo de la pista: su drive y su revés. Pero en rápida siempre había tenido más problemas, aunque había ganado en Dubai (2000) y alcanzado los octavos de final del Open de Estados Unidos (2000). "Siempre hemos tenido esto presente", confiesa Antonio Martínez Cascales, entrenador de Ferrero, "porque Juan Carlos siempre ha querido tener una buena volea y un buen saque. Empezamos a trabajar en estos aspectos de su juego hace dos años y el trabajo prosiguió el año pasado. Pero el fruto de todo ello está saliendo ahora".

Parece claro que el saque de Ferrero se está estabilizando y que cada vez tiene más confianza en este golpe. "Con la volea ocurre lo mismo", agrega Cascales. "Hace tiempo que ya la estaba realizando bien, pero hasta que no se ha sentido cómodo en la red no las cazaba. Y ahora no se encuentra perdido cuando decide subir a la red".

Gane o pierda hoy ante Hewitt, Ferrero ha confirmado esta temporada que está listo para dar un gran golpe. Moyà no tuvo reparos en confesar abiertamente que fue el peor rival con el que se encontró en el Masters, y eso que había ganado a Marat Safin y a Lleyton Hewitt en su camino hacia las semifinales. "En ningún partido me había sentido tan presionado como contra él", señaló Moyà. "No ves ningún hueco. Contra él hay que arriesgar constantemente y eso acaba quemando mucho".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de noviembre de 2002