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Crónica:

Ferrero gana el duelo español

El tenista de Ontinyent supera a en semifinales y se juega hoy el Masters ante el 'número uno' mundial, Hewitt

Tras varios días de lluvia, el sol iluminó ayer los rascacielos de Shanghai y se filtró por los ventanales superiores de la pista central del New Expo Center mientras Juan Carlos Ferrero y Carles Moyà disputaban uno de los partidos más importantes de sus respectivas temporadas. Se estaba decidiendo cuál de los dos disputaría la final del Masters, el torneo que reúne a los ocho mejores jugadores del año. Y tras dos horas y 18 minutos, el sol ya no alumbraba cuando el valenciano levantó los brazos y se acercó a la red para recoger la felicitación del mallorquín. Moyà se oscureció, perdió por 6-7 (6-8), 6-4, 6-4. Ferrero será el finalista y hoy (8.00 horas, La 2) se enfrentará al australiano Lleyton Hewitt, el número uno del mundo, que eliminó al suizo Roger Federer por 7-5, 5-7, 7-5 en tres horas.

"Estoy contento por estar ahí y por cómo concluyo esta temporada", indicó el de Ontinyent, de 22 años. "A ver si esta vez va la vencida. Ya me toca". La jornada de hoy será realmente especial para Ferrero que, a pesar de haber disputado la final de Roland Garros este año y de haber sido también semifinalista en París y en el Masters, sigue inédito en el palmarés de los grandes torneos. Nadie duda que algún día dará este paso que aún le falta a su corta pero brillante carrera. Y por lo visto en Shanghai bien podría ser hoy. "Acabar así el año sería realmente espectacular", afirmó. Sólo dos españoles han ganado el Masters: Àlex Corretja (1998) y Manuel Orantes (1976).

El partido frente a Moyà fue una nueva constatación de hasta dónde ha elevado el listón del tenis español esta generación de jugadores. Hace ya bastantes años que Sergi Bruguera y Emilio Sánchez Vicario decidieron dar un vuelco a sus carreras e intentaron acercarse a las superficies rápidas, sin olvidarse de la tierra batida. Ellos abrieron la puerta, pero fueron Àlex Corretja y Carles Moyà, llegando a la final del Masters en 1998, quienes lograron que todo el mundo creyera que este cambio se había producido realmente. Y ayer, a nadie le sorprendió que dos de ellos se enfrentaran en una de las semifinales y que ofrecieran uno de los mejores espectáculos que se han visto en este Masters en Shanghai.

Como suele ocurrir en sus confrontaciones, el partido se decidió en muy pocos puntos. Moyà y Ferrero ofrecieron los mejor de sí mismos en la defensa de sus opciones. En algunos lances sufrieron el peso de la presión y cometieron errores inusuales en jugadores de su nivel. Pero en otros, constataron una madurez y una fuerza mental propia de grandes campeones. La primera situación comprometida se produjo en el desempate de la primera manga, cuando el árbitro le cantó mala una bola muy dudosa a Ferrero que le habría dado el set. Sus protestas no valieron para nada. Y dos puntos más tarde perdió la manga cuando Moyà conectó uno de sus 10 aces.

Momento clave

Fue un momento muy duro para él, puesto que había llegado a dominar el set por 5-2 y luego por 5-3 el desempate. Puede que otros se hubieran hundido. Él, en cambio, rompió el saque de su rival en el siguiente juego. "Perder así, como lo ha hecho Moyà, duele bastante", reconoció Ferrero al término del encuentro. "Pero debes asumirlo. Y romper a Carlos tan rápidamente me ayudó a sobreponerme". Aquél fue otro de los momentos clave del encuentro. De la misma forma que Ferrero remontaba el vuelo, Moyà empezaba a encallarse. Y el mallorquín ya no tuvo ocasión de torcer el rumbo del partido hasta el segundo juego del set final, donde tuvo dos bolas de break que no supo aprovechar.

El partido se decidió en el séptimo juego, cuando Moyà hizo una doble falta y falló un par de golpes que le dieron el break al valenciano. Ferrero le atacó constantemente el revés y demostró una mejora notable en el saque y en la volea. "Parece que me tiene tomada la medida", reconoció el mallorquín. "No creo que sea una cuestión de físico. Contra él siempre me cuesta, aunque nuestros partidos siempre son así de disputados. Me obliga a jugar al 100% constantemente y eso es muy difícil. Tira bien de los dos lados y necesito siete golpes para acabar los puntos que con otros cierro con cinco".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de noviembre de 2002