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Entrevista:MIGUEL ÁNGEL JIMÉNEZ | Golfista

'Me he sentido muy solo'

Miguel Ángel Jiménez (Churriana, Málaga, 1964), tiene el pelo largo, rizado y muy rojo, aunque él asegure con sorna que este año le han 'salido canas'. Ha perdido esta temporada la tarjeta del circuito americano por los malos resultados. Se sentía solo sin su familia. Sin embargo, el malagueño es un tipo optimista, combativo, analítico, muy afectivo y sincero. Tan sincero, que no tiene inconveniente en reconocer que ha jugado 'mal' en Estados Unidos. Ahora, al 'calorcito' de las planicies de San Roque, en Cádiz, muy cerca de la provincia de Málaga, su casa, busca repetir victoria en el Volvo Masters. El Pisha, apodo por el que le conocen sus amigos desde que era un muchacho y cargaba con la bolsa de palos de otros, ya lo ganó en 1999. Si vence, lo celebrará expulsando, con una sonrisa, el humo de uno de esos enormes puros que siempre le acompañan en el bolsillo interior de su chaqueta.

Pregunta. Su rendimiento parece que siempre dependiera de su estado sentimental.

Respuesta. Eso le pasa a todo el mundo. Si estás calentito con tu gente estás mucho mejor que si estás desabrigado por ahí. La gente que te quiere te ayuda a mejorar tu rendimiento.

P. ¿Por eso esta temporada las cosas le han ido mal?

R. Puede, pero sobre todo porque la preparación física que hice no fue la idónea. Tuve problemas personales y no me entrené lo suficiente.

P. ¿Tan importante es el aspecto físico en el golf?

R. Es muy importante. Hacemos muchos viajes de miles de kilómetros y además, los que juegan a este deporte cada vez son más atletas.

P. Y no le gustó América...

R. No mucho. Se está más cómodo en casa. Allí los días solo se hacen muy largos. En temas de organización Estados Unidos es maravilloso, todo está pensado para el jugador de golf, pero en lo demás se echa de menos Europa. Allí sólo jugaba y después volvía a casa solo, sin mi familia.

P. ¿Y las diferencias en cuanto a juego?

R. El circuito americano es muy duro. Le pegan muy duro y muy largo y son muy competitivos.

P. ¿Cómo se siente después de perder la tarjeta?

R. Hombre, no es un palo tan fuerte porque lo vas viendo venir a lo largo de la temporada. Sencillamente lo he intentado y no me ha salido. Hay que acostumbrarse a que no te salgan las cosas.

P. ¿Y la próxima temporada?

R. Jugaré varios torneos del circuito americano por invitación.

P. A pesar de sus éxitos se decía de usted que era 'el mejor jugador de golf desconocido', ¿Por qué?

R. ¿Me habeís olvidado en los medios? (risas). En este mundo hay mucha mercadotecnia y mucho manager. Yo soy muy autónomo, me gusta ir por libre.

P. ¿Cómo pueden mantener esa tensión tan brutal durante sus recorridos?

R. Entre golpe y golpe intentas liberar un poco de tensión. Es imposible mantenerse durante cuatro o cinco horas en tensión extrema. Un sistema es charlar con el caddy.

P. ¿Y no pasa factura?

R. Sí, acabas agotado. Cuando más lo notas es al final de la semana. Te hace mella física y psicológicamente. El pelo se te pone más blanco (risas).

P. ¿Y si se pierde la concentración?

R. Si se te va un poco el hilo...

P. ¿Recurre al psicólogo?

R. Oficialmente no, pero mi hermano es psicólogo y le consulto cosas. Mi técnica es la de que si no puedes dominar los nervios los tienes que poner a jugar a tu favor. Cuando te sientes fino es más fácil convertir la tensión en algo positivo.

P. Ha comparado Valderrama con el campo de Augusta...

R. No son parecidos, pero la manera de jugarlos sí es parecida. Hay que ir a la parte baja del hoyo. No siempre puedes apuntar a bandera. Son campos de precisión.

P. ¿Sus sensaciones para esta semana?

R. No estoy dando mal a la pelota, no...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de noviembre de 2002