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Reportaje:FÚTBOL | Séptima jornada de Liga

Vuelve el eterno competidor

'Raúl contagia a sus compañeros, les transmite seguridad', afirma Del Bosque

Esta noche se podrá decir con mayor conocimiento de causa si el carácter de Raúl forma parte de la esencia de este Madrid campeón de la séptima, la octava y la novena, del equipo de Lorenzo Sanz o de Florentino Pérez, con Mijatovic o con Ronaldo, más allá de las eventualidades. Ante el Villarreal, Raúl ha vuelto a ser convocado -Figo sigue de baja-, aunque no es seguro que juegue, tras un mes de lesiones musculares y apariciones intermitentes.

Hay motivos para sospechar que existe una relación directa entre la baja de Raúl y la apatía del conjunto blanco en la última semana. Por si acaso, su técnico, Vicente del Bosque, le ha incluido en la lista para el partido de hoy. 'Decir que el Madrid se relajó en los últimos encuentros porque no estaba Raúl es una simplificación', advierte el técnico; 'los momentos bajos son inevitables en cualquiera y no conozco a nadie que tenga la varita mágica para evitarlos. Pero, sin duda, Raúl tiene carisma, contagia a sus compañeros, les transmite seguridad'. 'En el prepartido, por la forma como se prepara, y durante el partido, porque siempre sabe interpretar lo que es necesario para el equipo, Raúl es fundamental', concluye Del Bosque; 'es un jugador influyente'.

McManaman: 'Cuando está, no jugamos de otra manera, pero sí con otra intensidad'

'Siempre sabe interpretar lo que es necesario para el equipo', dice el técnico del Madrid

Sin Raúl, el Madrid es más vulnerable a las depresiones. Quizá sea incapaz de dar forma al juego del conjunto por sí solo. Quizá no pueda torcer una mala racha a fuerza de meter la puntera izquierda. Quizá... Pero, cuando está, galvaniza al resto del cuadro. Uno de sus entrenadores lo define con un adjetivo: 'Competidor'. Es verdad. Y tanto, que resulta excéntrico.

Un día, por ejemplo, le tiró un caño a Del Bosque. El delantero avanzaba con el balón, sin más, en un entrenamiento. Entonces, vio un par de piernas, apuntó compulsivamente y... ¡zas! La pelota pasó entre las pantorrillas de Del Bosque. 'Raúl compite con los periodistas, con el público, con los compañeros, con los entrenadores, con los rivales... Está permanentemente compitiendo', dice el aludido técnico de la Ciudad Deportiva.

Raúl no estuvo ante el Racing y el Madrid perdió (2-0). Tampoco ante el AEK y el Madrid empató (2-2). Estos resultados se ajustan a la estadística en la Liga, que dice que el Madrid gana el 47% de los encuentros que afronta sin Raúl y el 53% de los que encara con él.

Lejos del juego avasallador de las primeras jornadas y sin mucho que recordara al cuadro que se pasea por Europa, el Madrid se desinfló contra el equipo griego en los últimos veinte minutos y contra el cántabro fue lo más parecido a un grupo apático. 'Con Raúl nos habría pasado lo mismo', decía ayer, no obstante, otro jugador madridista; 'la mala racha no tiene nada que ver con Raúl'.

Las últimas ausencias de Raúl, que ha sufrido un edema en el cuádriceps izquierdo, han generado controversias en el público y dentro del vestuario. Hay jugadores, como Hierro y Figo, que le tienen por fundamental. Una referencia, 'un monstruo', como dice Figo. Pero otros prefieren no considerarlo más importante que la media. Una pieza más, notable pero incapaz de torcer por sí sola la suerte de un equipo en crisis como ya demostró el curso pasado: estuvo en la noche apagada de Málaga (1-1), en la derrota ante el Betis (3-1) y en la goleada a pies de Las Palmas (4-2).

Raúl es un hombre austero y tímido que se mueve en coches grises, a veces pequeños y modestos. Debe de ser el único, junto a Pavón, que prefiere el chándal al prêt-a-porter. No es capaz de comunicar grandes cosas con palabras. Es su actitud la que tiene fuerza. Su presencia inquietante, tal vez amenazadora, impregna a sus compañeros. 'Cuando está Raúl, el equipo no juega de otra manera, pero sí con otra intensidad', comenta McManaman, uno de sus admiradores; 'quizá porque interviene en todo el proceso del juego'.

Ronaldo, que vive sumergido en un largo proceso de preparación física, no está para grandes alardes atléticos por el momento. La imagen reposada del brasileño, caminando lentamente por el campo a la espera de un desmarque durante los partidos contra el Alavés, el Betis, el Racing y el AEK, ha contrastado estos días con el recuerdo de Raúl, un futbolista inquieto que suele bajar a buscar la pelota cuando no la recibe. Un tipo que nunca deja de competir. A veces, sin darse cuenta de ello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de octubre de 2002